miércoles, febrero 27, 2019

El hombre que lamió un timbre durante 3 horas y se fue


El ser humano es sin duda un animal maravilloso, tanto que ha tenido que inspirarse en si mismo para inventar a Dios. Prueba de esta posición en la jerarquía de los seres vivientes no son ni la Novena Sinfonía ni la llegada a la Luna ni la construcción de ningún edificio. Son los episodios grotescos como el siguiente los que me hacen recobrar la fe en la Humanidad como merecedora de las más altas bendiciones.

Salinas, California, EEUU, un matrimonio de apellido Dungan sale de su casa para celebrar la Noche Vieja dejando esta en buenas manos, un sistema de seguridad cuya cámara escondida en la puerta se activa cada vez que detecta que alguien se acerca. Es así como dieron con este ilustre buen hombre, Daniel Arroyo, de 33 años, quien tras acercarse, se dispuso a lamer, sí, lamer el timbre del inmueble como si no hubiera un mañana. Lo lamió a conciencia, en total unas tres horas con un breve descanso para mear en el jardín. 


Los Dungan, estupefactos al ver la grabación, no tardaron en echarse a reir y a minimizar lo sucedido pues al fin y al cabo tampoco hubo ningún daño. Yo la verdad no se si opinaría lo mismo en caso de que me dejara las llaves en casa y tuviera que tocar el bien ensalivado timbre de mi hogar para volver a entrar.


Aquí el matrimonio del timbre lamido con tanta pasión. Nótese la cara del hombre pensando "Y pensar que mis 15 minutos de fama iban a deberse a algo así"

Tan pronto como esta azaña se supo, las autoridades se dispusieron a buscar al personaje en cuestión pues andar merodeando las casas de los demás es considerado, con muy buen criterio, un delito. Desconozco si lamer timbres estará también tipificado en el código penal de algún lugar de la Tierra.

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