jueves, junio 15, 2017

La extraña República de Birmania / Myanmar


Birmania, hoy conocida como Myanmar, es uno de los países más extraños del planeta. En el aspecto cultural es un país étnicamente muy diverso que tiene entre entre algunos de sus distintivos más sobresalientes:


La ropa tradicional unisex


El maquillaje, también unisex, llamado thanaka, que es una especie de papilla de corteza de árbol. Se la untan en la cara por motivos estéticos y como protección solar. Sí, se lo untan de esa manera que ves en la fotografía.

La gente en este país no tiene apellidos.


Existe una especie de adicción extraña a masticar nuez de bettel, que les da a los dientes una coloración sanguinolenta. De esta costumbre se están generando numerosos problemas dentales.


Pero vayamos a la política, que es ahí donde está lo más bizarro del país. Existen dictaduras de todo tipo, las hay de derechas, de izquierdas, católicas, musulmanas, laicas, etcétera. Sin embargo existió en este planeta una dictadura cuyo rumbo estuvo marcado por un consejo de astrólogos. Prepárate para una intensa catarata de excentricidades pues Birmania es, a mi juicio, uno de los países políticamente más extraños habidos y por haber. Situado en el Sureste asiático, es decir, en el mismo vecindario de países como Tailandia, Camboya o Vietnam, el país que nos ocupa se ha labrado una larga estadía en el lugar de los países más aislados del Mundo.

Tras una larga presencia colonial británica, con un breve paréntesis de ocupación japonesa durante la II Guerra Mundial, Reino Unido tuvo que conceder su independencia a principios del año 1948. Fue en ese momento cuando un carismático líder independentista y, aunque suene extraño, también exministro de exteriores del anterior gobierno títere de Japón, asumió el cargo de Primer Ministro de la naciente indepentencia. Su nombre era particularmente minimalista, se llamaba U, sí, como lo lees, el Primer Ministro U Nu, quien poco tiempo después de asumir el cargo tuvo que afrontar una serie de insurrecciones de grupos étnicos locales, problemática constante en el país asiático. Años después de asumir su cargo de Primer Ministro, U Nu sería encarcelado por su mayor oponente Ne Win, quien posteriormente anunciaría que Birmania iniciaría un proceso al socialismo. 

Por lo anteriormente dicho podría parecer que Birmania se acabaría convirtiendo en una de esas naciones que durante la Guerra Fría optaron por la doctrina marxista a la hora de construir su modelo económico y político, un país como Vietnam, Corea del Norte o Cuba. Sin embargo el modelo birmano no solo no se alineó con estos países sino que acabó convirtiéndose en una bizarra mezcla de régimen muy estatizado basado en una forma de budismo autoritario. La religión se promovió desde las instituciones y a pesar de ser un país con pocas infraestructuras y una economía muy primitiva, optó por mantenerse en el más estricto aislamiento internacional. 

La miseria resultante de estas políticas autárquicas hizo que el país acabara sumido en una serie de revueltas populares masivas que llevaron a un golpe de Estado militar. El régimen militar resultante es el aún vigente y aunque ha encabezado algunas leves aperturas, sigue manteniendo el control férreo del país. 

Dictadura astrológica 


Es en este momento cuando el gobierno comienza a comportarse de forma completamente absurda e irracional siendo el consejo de los brujos, astrólogos y numerólogos el timón de la política nacional. Birmania cambia su nombre oficial por el de Myammar de la noche a la mañana y sin preguntárselo a nadie y su capital pasa de llamarse Rangún a llamarse Yangón. De todos modos el nombre de la capital daba un poco igual porque, posteriormente, en otra mañana loca de esas que caracterizan a la dictadura astrológica, la capital pasó de esa ciudad a Naipyidó. Esta, en un principio no existía, era un inmenso descampado en el que trasladaron absolutamente toda la capital el día 11 del 11 a las 11 en el año 2005. ¿Cuál fue la razón? Una vez más la numerología.


El sistema monetario cambia y la divisa nacional, el Kyat, empieza a emitirse en múltiplos del 9, considerado este un número de la suerte, lo cual hace absurdamente imposible cualquier transacción. La ya de por si maltrecha y subdesarrollada economía del país se encuentra con que casi todo el dinero ahorrado por sus habitantes, de la noche a la mañana, no vale nada y aunque pudieran cambiarlo, habría sido imposible con un sistema con billetes de 9, 45 o 90 kyats. La supuesta razón de que se hiciera esto es que el número 9 ayudaría a Ne Win, el dictador de este país, sobrepasar los 90 años de vida. ¿Le veis el sentido? Yo tampoco. La población de Myammar empieza a vérselas muy crudas ya no solo para ganarse unos kyats para vivir sino directamente para dar bien el cambio cuando compran algo. 


Otra de las extrañas medidas aconsejadas por los futurólogos es que las puertas de acceso a los autobuses estén justo al otro lado de las paradas, es decir, que si un autobus llega a su destino, el pasajero tiene que dar la vuelta al vehículo esquivando el tráfico en mitad de la carretera. Todo sea por la buena suerte que los brujos dicen que esto trae.

Sin embargo, la numerología no solo se usa para decidir las imposiciones de la dictadura sino también para la vida corriente. Así pues las fechas para las bodas, bauticios y funerales son determinadas también por la numerología. Por el bien de la calidad sanitaria del país espero que si la fecha del funeral es decidida por la astrología, que no lo sea la de los entierros.

Como suele ocurrir en tantos otros regímenes dictatoriales, las violaciones, asesinatos y encarcelamientos arbitrarios están a la orden del día y se centra sobretodo en las minorías étnicas que pueblan este, por mucho que les pese a sus líderes, diverso país. Esto, sin embargo, no parece que le importe demasiado a los turistas occidentales que han empezado a acudir a la zona, de la cual solo tienen palabras para sus monumentos, el aire acondicionado de los autobuses y el servicio del hotel. Y es que muy a menudo se nos quiere hacer creer que es lo mismo abrirse al mundo que democratizarse, y no lo es. Prueba de esto es que bajo las risitas cómplices de los turistas que quieren distraerse sacando fotos a las pagodas, el régimen apunta con sus fusiles a cuanto manifestante ose plantarle cara al régimen. Ejemplo de esto fueron las protestas de monjes budistas de 2007 que acabaron con varios muertos, entre ellos un fotógrafo de la prensa japonesa.

Guerrillas comandadas por niños


¿Hasta donde puede llegar el aislamiento internacional de un país como Birmania? Pues como muestra comparemos el conflicto de Colombia con el birmano. Mientras el país latinoamericano mantiene una guerra entre el gobierno, la guerrilla de las FARC, la guerrilla de la ELN y estos a su vez con los paramilitares de las Autodefensas Unidas de Colombia, en Birmania el conflicto está entre el gobierno y nada menos que unas 30 organizaciones guerrilleras. En concreto yo he encontrado la siguiente sopa de siglas: PVO, MPF, NM SP-MNLA, NRA, ABSDF, KIO-KIA, NDA-K, KDA, APLP, CPA, RSO, ARNO, CNA, NSCN-K, KnA, KNPLF, KNPP-KA, DKBA, KPA, KNU-KNLA, KNLP, GA, AIG, PNLO-PPLA, SURA, SUA, UWSA, CPB-BR, CPB-BB, SNPLO-SNPLA, SSA-S, SSA-N, MNDAA, SSNA, SSIA, MTA, PSLA y el MDUF.

Sí todas estas son organizaciones guerrilleras en lucha contra el gobierno. Hay opciones para todos los gustos, desde comunistas hasta muyahidines pasando, como no, por grupos nacionalistas étnicos que luchan por su autodeterminación e independencia. Este singular país parece tener una diversidad étnica particularmente rica pero que contrasta con un Estado que no parece querer reconocer esa pluralidad. Este hecho, unido a la extrema miseria de todas sus regiones, las cuales viven entre las tradiciones más ancestrales, la jungla más abrupta y una mísera economía de subsistencia, son un caldo de cultivo para la rebelión. 

Sin embargo, de entre todo este polvorín ha llamado la atención de mucha gente la irrupción del movimiento guerrillero de la etnia Karen. Los karen, un pueblo de orígenes inciertos que habla un idioma sino-tibetano y que en lo religioso se consagran al Dios protestante por un lado y a las enseñanzas de Buda por otro, suponen el 7% de los 50 millones de habitantes de Birmania, y se extienden tanto por este país como por Tailandia. 

La organización más importante de la etnia karen es la Unión Nacional Karen, de la cual, en 1997, se escindió el autoproclamado Ejército de Dios, de inspiración cristiana evangélica. Entre sus filas, como en tantos otros conflictos del mundo, hay niños soldado, sin embargo, por extraño que pueda parecer, este no es un caso de reclutamiento forzoso ni de esclavitud, pues los dos niños de este ejército fueron nada menos que sus dirigentes, ambos con grado de coronel.


Los hermanos gemelos Johnny y Luther Htoo, nacidos alrededor de 1988, fueron considerados como seres divinos por sus seguidores. Algunos piensan que esto se debe entre otras cosas a que, según una tradición local, quienes tienen la lengua negra son seres sagrados llamados a liderar su pueblo. Otros, yo entre ellos, opinamos que quizás esto guarde relación con su manía de encadenar un cigarrillo tras otro de manera compulsiva. 

Considerados por cerca de 400.000 seguidores como las reencarnaciones de dos héroes tradicionales de la etnia Karen, y considerados también inmunes a las balas, a las minas antipersonales así como capaces de cambiar de forma, estos niños guerrilleros no fueron más que dos críos desnutridos, de una salud más que precaria, así como completamente analfabetos.

Sin embargo la frágil constitución de sus singulares coroneles no impidió que el Ejército de Dios mantuviera en jaque al temido ejército de la dictadura militar birmana, como también al de la vecina Tailandia, país que fue la tumba de esta facción rebelde en 1999. Ese año, los angelicales infantes comandaron el asalto a un hospital tailandés y la toma de su personal y pacientes como rehenes exigiendo al gobierno de ese país que deje de ayudar a Birmania en su lucha contra el Ejército de Dios.


Más débiles que nunca, los dos hermanos capturados por el ejército, pidieron inmediatamente asilo al gobierno que les acababa de capturar y fue así como dio comienzo su rehabilitación. De ambos hermanos, Johnny acabó de nuevo en Birmania y poco se sabe de él hasta que muchos años después, y con el Ejército de Dios desactivado, se reencontró con su hermano Luther en un restaurante de Tailandia. Este había tenido una vida mucho más fructífera, pasó de la guerrilla a un programa de rehabilitación como refugiado en Suecia donde vive actualmente. Hoy se sabe también que pasó del analfabetismo extremo a cursar estudios de Economía e Historia y cuando puede investiga qué fue de los demás integrantes de su guerrilla de la que, por supuesto, ellos no eran los únicos niños, aunque sí los únicos líderes.

Esta ha sido mi breve aproximación a ese extraño y desconocido país. 



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