martes, marzo 14, 2017

La epidemia de risa de Tanganica



Ocurrió el 30 de enero de 1962 en Kashasha, Tanganica, hoy República de Tanzania. En una escuela femenina regentada por misioneras católicas, por causas aún desconocidas, tres niñas comenzaron a reírse descontroladamente. La maestra que en ese momento estaba a cargo del aula presumiblemente las llamó al orden, sin embargo pronto vería que no solo no era capaz de aplacar las carcajadas de las tres niñas sino que pronto estas se extenderían al resto de la clase. La risa es un mecanismo emocional particularmente contagioso, sin embargo este contagio pronto comenzaría a ser especialmente alarmante. En total, al poco de comenzar, la ola de risa se había contagiado a 95 de las 159 alumnas con un rango de edad de entre 12 y 18 años. La duración de los ataques de risa fueron de unas pocas horas hasta nada menos que dieciséis días.

El personal docente, que curiosamente no se vio afectado en ningún momento por el contagio, decidió enviar a su casa a las niñas víctimas de esta extraña epidemia pues ninguna era capaz de concentrarse. Lo interesante de esto es que tal cosa lo hicieron cuando ya afectaba a todo el alumnado en una fecha como el 18 de marzo, casi dos meses después del primer brote.

Pronto, como si la risa fuera algún tipo de extraña e irónica nueva enfermedad, se acabó extendiendo por las poblaciones cercanas en las que las alumnas vivían. Así fue que entre los meses de abril y mayo las autoridades médicas registraran un total de nada menos que 217 personas de diversas edades con una risa incontrolable.

Se siguieron reportando innumerables casos en los que llegaron a tener que cerrarse temporalmente aún más centros educativos debido a la incapacidad del alumnado por estudiar. Tan grande fue el caso que la ola de risa llegó a extenderse hasta la vecina Uganda, en el interior del continente.

En total tuvieron que cerrarse nada menos que 14 centros educativos y hubo que atender a no menos de 1000 afectados.



Aparentemente esta sería la epidemia más simpática y divertida que ha podido invadir a grupo humano alguno, sin embargo, los médicos que tuvieron que atender a los afectados no opinaron igual. Según estos especialistas, los ataques de risa no eran continuos sino que duraban unos minutos y estaban acompañados de llantos dada su magnitud. Pasado un rato descansaban y, acto seguido, volvían a convulsionarse histéricamente. Entre los síntomas derivados hubo dolor, desmayos, problemas para respirar e, incluso, erupciones cutáneas, entre otros tantos problemas.

Me gustaría poder hablar de las causas de esta extrañísima epidemia pero hasta la fecha no hay conclusiones firmes. Como mucho se ha podido especular con que se tratara de un episodio de Histeria colectiva, es decir, un proceso en el que una población experimenta los mismos síntomas que sus prójimos por mero mimetismo. Aún así, durante mucho tiempo se pensó que la población de Tanganica podría haber sido víctima de algún tipo de experimento con psicofármacos o algún tipo de droga como el LSD. No obstante, los resultados de los análisis de sangre enviados a Europa para dilucidar este caso no arrojaron absolutamente ninguna luz al respecto.

La epidemia de risa de Tanganica queda, por tanto, como uno de los episodios de Histeria colectiva más extraños de la Historia.

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