jueves, marzo 02, 2017

El barco fantasma alemán encontrado en Filipinas


Era Marzo del año 2016 y en las aguas de la ciudad de Barobo, ciudad del sur de Filipinas, los pescadores y marineros se encontrarían con un hallazgo espeluznante. A primera vista se veía algo en el agua, unos restos flotando a la deriva que bien podrían ser basura, sin embargo, al acercarse a los mismos, era evidente que se trataba de los restos de una embarcación. Era un barco de recreo, en concreto un velero de 12 metros de nombre Sayo con las velas rotas.

Inmediatamente, autoridades policiales y los medios de prensa se personaron en el lugar para lo que presumiblemente era la prueba de un naufragio. El barco a la deriva, que en el momento de su hallazgo fue encontrado semihundido, fue remolcado hasta Barobo para así dar comienzo a las pesquisas policiales. Cuando este ya se encontraba cerca de la costa el nivel del agua dentro del velero había aumentado llegando a las rodillas de quien se encontraba dentro. Caminando por el interior de la maltrecha embarcación, la policía no solo no encontraría a ningún náufrago desnutrido o enfermo pidiendo ayuda sino todo lo contrario.



Esta fotografía que estás viendo es la del dueño y único tripulante del velero. 

Su nombre era Manfred Fritz Bajorat, ex vendedor de seguros alemán de 59 años en el momento de su muerte, padre de una hija y recientemente enviudado. Su esposa, fallecida de cáncer fue el más que probable motivo de que se encerrara cada vez más en si mismo hasta comenzar un viaje por el mundo en su propio barco.


Con el barco repleto de latas de conservas, un equipo de radio bastante sofisticado, dinero y un álbum de fotos familiar, este hombre parecía haber emprendido una huida por el ancho océano sin rumbo fijo.

No se sabe a ciencia cierta de qué murió ni qué le ocurrió exactamente a la embarcación. Lo único que se sabe es que fue visto por última vez en Mallorca en 2009 y que podía haber estado muerto en esa posición durante dos o tres años.

Lo único que sabemos es que el extraño tripulante nos dejó una cuanto menos inquietante imagen de su cuerpo extrañamente bien momificado.


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