lunes, octubre 31, 2016

Beth, la niña psicópata


Esta niña de aquí es Beth Thomas, y con esa misma cara angelical de ojos azules que estás viendo, perpetraría algunos de los más sádicos asesinatos y torturas conocidos por la ciencia psiquiátrica. 

Nacida en un hogar desestructurado, o mejor dicho, estructurado en un sentido infernal, Beth sería encontrada junto a una caja de cereales que habría sido su único sustento desde hacía tiempo. Su hermano Jonathan, estaba junto a ella en una cuna. La cabeza del niño presentaría una malformación en el cráneo, el cual se había aplanado ya que nunca fue colocado en otra postura más que la de estar acostado. Aparte de esa desatención, y los restos de orina y heces fecales que los inundaban, lo peor de todo no serían los actos que sus padres omitieron hacia ellos sino los que en verdad cometieron.

Los dos hermanos fueron puestos a disposición de los servicios sociales estatales, los cuales asignaron a estos a un matrimonio de metodistas que no podían tener hijos. Parecía que todo era correcto y que sus padres adoptivos les brindarían una vida feliz a los niños, sin embargo pronto el matrimonio se daría cuenta de que algo no andaba bien. Beth no solo no paraba de pellizcar y patear a su hermano pequeño sino que en ocasiones llegó a intentar matarlo con un cuchillo. La niña no era presa de ninguna rabieta desmedida ni mucho menos, por el contrario manifestaba una total y absoluta falta de rabia, lo que hacía lo hacía desde la más profunda frialdad.
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Beth no solo intentaba matar a su hermano con un cuchillo, también le infligía todo tipo de patadas, pellizcos y demás en sus genitales, le clavaba alfileres, cosa que también hacía con todo tipo de animales. Tenía constantes pesadillas que la despertaban constantemente. Durante algunas entrevistas ella narraba con total frialdad el mal que le gustaba imponer a los demás y aseguraba, sin tapujo alguno, que quería matar a toda su familia. Todo esto tenía una causa y es que tras morir su madre cuando ella tenía un año de edad, ella y su hermano quedaron a cargo de su padre, un ser despreciable que sometía a Beth, siendo esta aún un bebé, a todo tipo de abusos sexuales, físicos y psicológicos.

Era obvio que la niña debía recibir algún tipo de tratamiento psiquiátrico, y fue así como fue diagnosticada de un trastorno reactivo del apego. No se la diagnosticó con psicopatía pues dicha enfermedad, según la medicina, no aparece hasta la edad adulta, aunque hay cierto debate sobre el tema.

Los especialistas decidieron internar a la niña y esta pasó prácticamente toda su vida bajo terapia, la cual incluía vivir bajo un estricto control más allá de lo soportable para una persona normal. Entre otras cosas Beth tenía que pedir permiso para beber agua, ir al baño o hacer absolutamente cualquier cosa. Desconozco de qué manera tal tratamiento pudo influir en que la paciente acabara generando empatía y lazos afectivos en general.

Sin embargo, por extraño que parezca, Beth Thomas acabó superando su enfermedad mental y hoy en día no solo ha dejado atrás todo tipo de conducta psicopática sino que, además, es una enfermera que trabaja como voluntaria ayudando a niños víctimas de abusos.


No suele gustarme hablar de historias bonitas pero a veces uno se topa con alguna como esta.

Si quieres ver la entrevista completa, puedes darle Play al siguiente vídeo:

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