miércoles, agosto 03, 2016

La montaña rusa de la eutanasia



Chantal Sebire, mujer francesa cuyo tumor cerebral fue creciendo dentro de su cabeza destrozándola completamente, de manera irreversible e incurable. Exigió su derecho a morir dignamente al Gobierno francés o si no optaría por suicidarse ella misma, opción que finalmente tomó.

La eutanasia sigue siendo un tema polémico en un gran número de países aunque, a mi juicio, es cuestión de tiempo que este derecho se reconozca. Este se basa en el acto de acabar con la vida de un ser humano por deseo expreso de este. Una persona puede pedir que se aplique su derecho a la eutanasia cuando está materialmente incapacitada para disfrutar de una vida con cierta dignidad debido a disfunciones o enfermedades muy graves e incurables.

La eutanasia choca frontalmente con los criterios morales y religiosos de muchas sociedades pero también con la legalidad más básica de los codigos penales y deontológicos de una gran cantidad de naciones y profesiones. Esto es debido a que en casi todo el planeta está penado el matar, así como es también una prohibición expresa del Juramento Hipocrático.


Dentro de los partidarios de la Eutanasia hay un hombre, un artista e ingeniero lituano con un nombre ridículo, Julijonas Urbonas, el cual inventó una curiosa máquina para practicar la eutanasia, la Euthanasia Coaster.

Inspirado por un trabajo que tuvo en un parque de atracciones, Urbonas diseña su obra como una compleja Montaña Rusa de dimensiones y formas un tanto extremas.


El trayecto comenzaría con la entrada en el tren, el cual tendría capacidad para 24 personas. El trayecto inicial sería un ascenso de 510 metros en dos minutos, apartir de ahí el tren descendería en caída libre otros 510 metros a una velocidad de 360 km/h. El resto del trayecto sería en unos giros muy cerrados de unos 60 segundos cada vez más reducidos y en los que la fuerza acumulada en el tren por la velocidad de caída se acabaría concentrando en los pasajeros. Tras el séptimo giro, los pasajeros estarían muertos y sus cadáveres serían extraídos por un personal especial.


La causa de la muerte sería la hipóxia cerebral prolongada, o insuficiencia de oxígeno en el cerebro. Antes de esto se producirían otros efectos como son la pérdida de visión del color así como la visión de tunel.

El proyecto fue exhibido en la exposición HUMAN+ en la Science Gallery de Dublín en 2011 y suscitó enormes preocupaciones entre los detractores del derecho a morir dignamente.

Yo personalmente creo que es solo cuenstión de tiempo que ingenios de este tipo sean construídos e implementados en un tiempo futuro en el que la muerte digna asistida sea algo aceptado y desdramatizado. Eso sí, pasará mucho tiempo para eso y el principal obstáculo, como siempre, serán los adeptos a la Iglesia, los mismos que dicen que un paquetito microscópico e informe de células es un bebé.

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