viernes, marzo 25, 2016

El proyecto faraónico de H. R. Giger


Todos conocen al artista suizo H. R. Giger por sus enfermizas aunque interesantes pinturas y esculturas. Si no te suena su nombre, has de saber que se trata del creador de la criatura alienígena aparecida en la saga de Alien, así como de los restos de la criatura en cuya nave abandonada fue hallada. 


De todas sus creaciones el más desconocido fue el proyecto que el artista hizo llegar al presidente federal de su país, Adolf Ogi, en 1993. La carta era una propuesta de dimensiones monstruosas, una idea en la que se unían la arquitectura, la ingeniería, el urbanismo y la alta tecnología, todo centrifugado con esa maquinaria maravillosamente enfermiza que era la mente de H. R. Giger. 


El proyecto iba precedido de una imagen, el mapa de Suiza con su bandera pintada y sobre cuya cruz Giger había dibujado un pentáculo o estrella de cinco puntas, símbolo esotérico por excelencia muy utilizado en rituales de brujería. 

¿Qué era esta estrella? No era solo un símbolo sino el trazado de su proyecto en si. El Swiss Transit Tunel, como su autor lo llamó, era una compleja red de túneles de dimensiones titánicas que surcarían el interior de Suiza desde cada una de sus cinco puntas. El abrupto paisaje montañoso del pequeño país helvético estaría perforado desde sus entrañas de un modo muy parecido al Tunel de base de San Gotardo.


El trazado estaría formado por túneles con vías de tren especiales. Estos trenes serían de tres pisos de altura y en su interior tendrían capacidad para llevar hileras de 6 km de longitud de vehículos de gran tamaño en cada uno de sus niveles.


Su cabina sería plegable a fin de poder despejarla durante los procesos de carga y descarga.

Como he dicho antes, esos trenes no pararían nunca y pasarían por debajo de la tierra atravesando los Alpes sin que nadie se enterara. 


¿A dónde irían? Antes de explicar esto hay que saber lo que es una arcología. Una arcología es una construcción hipotética que surgiría de la mezcla entre un edificio y una ciudad. Una gigantesca construcción en la cual podrían vivir millones de personas con total autonomía.


Lo que Giger propone en este caso sería simple, la construcción de inmensas pirámides de 1 km de altura. Estas pirámides serían como ciudades que albergarían al exceso de población que según Giger algún día sería un problema para el país. Estas personas vivirían del procesamiento de basura que diariamente es depositada por los trenes. El aceite usado sería procesado para convertirlo en materiales inocuos, proceso en el que se generaría energía calorífica que pondría en marcha un complejo sistema de turbinas. Con este método Giger tenía pensado solucionar las necesidades de energía de la pirámide.


Las arcologías piramidales estarían llenas de población inmigrante de diversas nacionalidades que usarían el inglés como lengua común pero para la construcción de estas colosales estructuras Giger tenía pensado utilizar otros recursos. En concreto sería mano de obra forzada y constituída por presos. Con este recurso Giger tenía pensado eliminar otro problema, el de la necesidad de prisiones. 

Estas construcciones estarían construídas de piedra para que así la erosión las deforme hasta convertirlas en montañas que habrán de perdurar para siempre.

La carta fue respondida muy cordialmente por el presidente federal de Suiza. Sin embargo, el intercambio de misivas no pasó de la anécdota y el proyecto del Swiss Transit Tunel quedó como una de las ideas más desconocidas y extrañas de H. R. Giger. 

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