lunes, noviembre 17, 2014

El inquietante niño robot Inochi


De todos es sabida la afición que la cultura pop japonesa tiene de la robótica, pero pocas veces algún ingenio de ese género llegó a dar tantísimo mal rollo.


Takashi Murakami, artista consagrado japonés considerado por muchos como el Andy Warhol de ese país, fue el perpetrador de un personaje inquietante como pocos. El susodicho se llamaba Inochi, pronunciado Inoki, una especie de adolescente robótico que bien parece una especie de niño mal formado por la radiactividad y completado con soportes biónicos a fin de hacer más sostenible su lastimosa vida.


Siempre he dicho que uno de los ingredientes básicos del terror es la normalidad, lo inofensivo entremezclado con lo bizarro y peligroso. Cuando una persona vive de alguna manera una experiencia cotidiana o normal, se siente segura, baja la guardia y es entonces cuando llega lo chungo para perturbarle. Es por eso que la presunta inocencia y vida normal de Inochi acaba siendo un factor de peso para que nos parezca más inquietante.


Pero aquí donde lo veis, Inochi, no es personaje de ninguna serie que yo sepa sino una obra de arte que acabó como personaje de anuncios publicitarios de leche, anuncios destinados a niños y adolescentes.

Aquí una muestra, con erecciones incluidas:


No hay comentarios: