sábado, junio 14, 2014

Eternamente feliz gracias a un ictus cerebral

Muy rara vez uno se encuentra con algún tipo de anomalía física o mental que, en lugar de perjudicar la calidad de vida de quien la padece, la mejora.

Como bien sabemos, o deberíamos saber, un ictus en una especie de infarto cerebral producido por un problema en los vasos sanguíneos que riegan el cuartel general del sistema nervioso. En algunos casos quedan secuelas físicas como pudiera ser la parálisis facial de un lado de la cara, o como en otros casos, secuelas psíquicas. Han habido casos de gente que ha visto estimuladas ciertas habilidades como la habilidad para la pintura, tras sufrir un íctus, pero el caso que nos ocupa es el de un hombre al que esta dolencia le desactivó el hardware cerebral encargado de sentir tristeza.

Este es el caso de Malcolm Wyatt, camionero jubilado británico que, como queda dicho, es incapaz, de sentir pena alguna.


Aquí tenemos a Malcolm Wyatt viendo como muere la mamá de Bamby.

Desde que aquel bendito íctus le atacó en 2004, Wyatt vive en una especie de optimismo irrefrenable que se acaba contagiando a todo el que está a su lado.


Aquí Malcolm Wyatt viendo como una apisonadora aplasta a la hija del vecino.

Según los periódicos Mr Happy, que es como se le conoce, vive "condenado" a ser feliz. Yo la verdad no se que clase de amargado puede ver este tipo de cosas como si fuera una "condena" pero en fin.


"¿Que me dices? ¿Helado de cianuro? Bueno, al menos está fresquito"

De todas formas hay un lado malo y es que el íctus también afectó a su memoria a corto plazo.


Malcolm Wyatt preparándose para vomitar un arcoíris.

Según la doctora Carle Walton, del Stroke Association, cuando se produce un ictus, el riego sanguíneo que va hacia el cerebro se detiene, produciéndose la muerte de muchas células cerebrales, lo cual puede repercutir en cambios físicos y mentales. En el caso de Wyatt, tan solo le eliminó una parte que tampoco es que le sirviera de mucho... aunque quizás lo que le haya perjudicado es la capacidad para empatizar.

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