sábado, septiembre 07, 2013

La armónica de cristal, de Andrey Hryanovskiy, 1968


El realizador soviético Andrey Hryanovskiy hizo en 1968 un cortometraje de casi 20 minutos llamado La armónica de cristal.

Una armónica de cristal es un instrumento musical ideado por el que fuera uno de los padres fundadores de los EEUU, Benjaming Franklin, inventor a su vez del pararrayos. El ingenio en cuestión se basaba en una fila horizontal de platos de distinta profundidad, todos de cristal, atravesados por un eje y este sujeto a una correa que lo hace girar mientras los platos son tocados.

Por cierto, suena tal que así:


El instrumento en cuestión no aparece en la película pero sí el nombre en su título así que he considerado oportuno mencionarlo, aún cuando el que en ella aparece realmente es un instrumento muy raro y diferente al auténtico.

Argumento

La película arranca con un escenario desolador, una especie de entorno urbano vacío, rectilíneo y deprimente, una ciudad donde el único color es el que emana su único dios, el dinero representado por una gigantesca moneda de oro sostenida por una mano gigante. Estos escenarios está claro que han sido tomados de la iconografía propia de Giorgio de Chirico, pintor italiano surrealista. Y no es solo de Chirico la única referencia tomada por el realizador de esta película, la verdad es que está plagada de referencias artísticas por todas partes.


El caso es que en esa especie de tenebrosa ciudad vacía viven unos personajes aparentemente humanos pero completamente degradados. Personas con extrañas formas, medio animales o caricaturescos hasta extremos insospechables. Estos personajes se entregan a las más bajas pasiones que pueden esperarse de los seres humanos, la codicia, el cainismo, los resquemores, la perversión. Todas estas cosas mostradas siempre desde un punto de vista muy simbólico, nada explícito.






Incluso ahí las referencias pictóricas se van multiplicando, imágenes de los caprichos de Goya, de Giusepe Arcimboldo e incluso juraría que alguna caricatura del francés Honoré Daumier (1808-1879). Todo transcurre dentro de una grisácea y deprimente quietud hasta que aparece un hombre muy viejo tocando la armónica de cristal.


Al hacer esto los personajes parecen transmutarse, cambian de seres monstruosos a seres humanos proporcionados y equilibrados tanto en el físico como en el interior. Parece que se convirtieran en buenas personas. Al hacer esto deciden entre todos construir un reloj desde el que se irá ordenando la vida pública, antes marcada por el martilleo constante de un gong, símbolo del cambio de un poder alienante y monstruoso por uno más racional.


Pero de pronto la fiesta se acaba y llegan los hombres de negro, o al menos yo he decidido llamarlos así. Se trata de unos hombres de alma grisácea, trajeados, con sombrero y que no dudan ni un momento en destruir la armónica de cristal, ese instrumento tan subversivo desde el que estaba haciéndose despertar a las masas. La armónica queda en el suelo hecha añicos y el hombre que la tocaba es arrestado por los hombres de negro para no vérsele nunca más. El reloj queda destruido por los propios habitantes que han sido monstruizados de nuevo por el poder.


La vida vuelve a su horrible normalidad pero por suerte no todo el mundo ha olvidado aquella música que estaba despertando a todo el mundo. En esta ocasión un joven muchacho parece tomar el relevo generacional y vuelve a tocar la armónica de cristal en lo alto de la torre.


La población vuelve a despertar pero esta vez parece que de forma definitiva. Los seres monstruosos tornan en humanos en su físico así como en su conducta. Es digna de mención la parte en la que un pequeño y avaricioso personajillo comienza a regalar cosas a un mendigo y solo por hacerlo, ve como sus facciones se vuelven más proporcionadas.

Los hombres de negro vuelven a aparecer para destruir el progreso, sin embargo en esta ocasión de nada sirve pues las personas liberadas de su situación degradante deciden reconstruir el reloj de la torre y no volver a caer bajo el poder del dios del dinero.

Esto ha sido básicamente el resumen del cortometraje. A primera vista puede entenderse como una crítica al sistema capitalista en el que todo tiene un precio, algo que puede entenderse, sobretodo, por la procedencia soviética del film. Sin embargo no se si será cierto pero creo recordar que la película sufrió de la censura soviética al entender esta que los hombres de negro podrían ser un símbolo del poder comunista. A mi la verdad es que me parece un poco pillado por los pelos, sobretodo cuando al principio del corto podemos ver escrita una crítica a la burguesía, por no hablar de la representación del poder en forma de moneda de oro.

Una cosa que me llamó la atención fue que los personajes degradados tuvieran aspecto de pinturas surrealistas mientras sus versiones moralmente superiores fueran pinturas sacadas de cuadros del Renacimiento italiano. No se si será un mero símbolo o el resultado de los cánones estéticos que reinaron en la URSS durante mucho tiempo. Sí, en efecto en el país soviético hubo también arte de vanguardia pero oficialmente siempre, o al menos durante mucho tiempo, se trató este arte de decadente y burgués. Es solo una idea mía pero quizás sea por esto que se diera esa identificación de lo moralmente aceptado con lo renacentista y lo inmoral con lo extraño.

Otro de los aspectos que más llama la atención no es solo el de la estética poblada de simbolismo, también está la animación realizada básicamente con la técnica cut-out, o animación con recortes y piezas de papel, técnica rápida y sencilla que los soviéticos usaron mucho.

A continuación podréis ver el corto. Os advierto que es la segunda vez en que yo inserto esta película en mi blog, en la primera no me explayé lo más mínimo en describirla ni en poner imágenes pero visto que es imposible subir una película sin que aguante el ser eliminada de youtube por infracciones de copyright he decidido hablar sobre cada película para al menos dejar un testimonio de su existencia. Así pues si el vídeo que hay a continuación no arranca o lo que sea avisadme dejándome un comentario e intentaré buscarlo de nuevo. Y si aún así no podéis verlo, al menos os he dejado una buena referencia del mismo para que lo busquéis por donde podáis.

Con ustedes La armónica de cristal:


2 comentarios:

NewOweN dijo...

Genial, no recordaba este corto, que también descubrí por tu blog jeje. hay muchas referencias al arte. a mi los hombres de bombín me recuerdan a los de Magritte, pero puede que sea sólo por el bombín.

La ciudad y hombres que llevan las riendas me ha recordado a Dark City (1998), no sé si los que la hicieron conocían el corto...Puede que simplemente sean lugares comunes.

Comparto y difundo :D

Luca dijo...

Mierda, se me olvidó poner lo de Magritte, cierto.... y ya de paso creo recordar que los malos de la película Momo tenían un aire parecido.