domingo, abril 14, 2013

El Gallego Celestino




Ese tío de ahí no soy yo, es uno de los más curiosos amigos de mi padre, un hombre al que conocían como El Gallego Celestino. Durante muchos años el Gallego Celestino fue un simple raterillo acostumbrado a robar coches y otras tonterías allí en Argentina. Todo parecía irle más o menos bien hasta que una vez lo trincaron y fue a parar a una celda llena de miembros de un grupo clandestino conocido como E.R.P., organización guerrillera que pretendía desencadenar una revolución comunista en todo el país.

El Gallego Celestino se les unió e hizo de todo en ese grupo, y como todos sus integrantes, llevaba colgando del cuello una pequeña cápsula de cianuro que debía de ingerir si le detenían. Al parecer esa norma la cumplían al pie de la letra hasta que una vez arrestaron a la mujer de este hombre (también guerrillera)..... y no se pudo suicidar. Fue torturada hasta que dijo donde estaba nuestro personaje de hoy, y cuando este se enteró del chivatazo fue a toda velocidad a matarla al hospital donde la habían ingresado debido a las torturas. Al llegar, pistola en mano, fue intentado reducir por policías y guardias de seguridad hasta que llegó a la habitación de su mujer.

En ese momento, mientras la apuntaba con un arma, se miraron mutuamente a los ojos unos segundos hasta que él dijo: "No te mato porque te quiero demasiado" ( y NO la mató )

Todavía me parece increiblemente cómica la escena de un montón de médicos, enfermeras y policias y seguratas apuntándole mientras sueltan al unísono un sonoro y emotivo "OOOOOOHHHH".

Con el tiempo el Gallego Celestino se decepcionó de ese grupo y volvió a robar por ahí. Los del E.R.P. siguieron con sus actividades todos acabaron "desaparecidos" o refugiados por ahí. Todos salvo un par de ellos que fueron reclutados por la dictadura militar para sembrar de bombas Gibraltar durante la guerra de las Malvinas ... pero esa es otra historia.

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