viernes, junio 01, 2012

Baloo y los pteranodones




Tuve un sueño como este:

Estaba yo con un amigo dando un paseo por el centro de la Tierra cuando me encontré a Luna, que se había perdido con unos amigos suyos por ahí y estaban un poco desesperados. Tras hablar con ellos le digo a un amigo de Luna, un tal Abel, de aspecto bastante peligroso y ex convicto, que les ayudaré desde fuera pero antes me tiene que dejar salir a la superficie.

Cuando consigo llegar a la superficie encuentro a mi amigo Pedro y al cabo de un rato veo al oso Baloo pensativo junto un árbol en compañía de un pteranodón de color morado. Resulta que la relación entre los osos y los pteranodones es realmente fuerte pues ambas especies nacen unidas en un organismo simbiótico del que primero se desprenden los osos cuyos cuerpos se desarrollan en el exterior (cuartos traseros y abdomen) y en el interior el resto de su cuerpo. En una ocasión, el pteranodón decide eliminar una gran parte de su cuerpo, su pico, su cresta, etc hasta que su cabeza es una diminuta bola con ojos sostenida por un cuello muy largo. En ese momento, mientras estamos todos tirados hablando, me llama ese tal Abel al móvil y le tengo que indicar cómo salir del interior de la Tierra. La salida no es otra que rompiendo una pared con restos de huesos de animales en una escalera natural en el campo.

Entre tanto yo me iba a una reserva natural en Venezuela cuya población era un extraño pueblo indígena que vivía en una isla muy cercana a la costa. Todo era azul celeste y con algunos colores como rojo y azul verdoso. En cuanto a ese pueblo más parecían asiáticos.

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