domingo, abril 01, 2012

Kanashimi no Belladonna



Acabo de ver una película que tenía entre mis bizarradas pendientes desde hacía mucho, Kanashimi no Belladona. Se trata de una película de animación japonesa del año 1973 que no me extrañaría nada que no se hubiera exhibido jamás en país alguno de occidente. No quiero decir con esto que la película sea mala sino que sencillamente la mojigatería occidental no la habría tragado con buen gusto.

La película en sí es un dramón desgarrador y traumatizante para quien quiera que lo vea. Jeanne, una mujer de una modesta aldea medieval, es raptada por una despótica corte aristocrática la cual la somete a toda clase de abusos sexuales.


Tras semejante trauma, ella acaba tomando relación con un extraño ser fantástico de aspecto inequívocamente fálico, no, no me llaméis enfermo, ese personaje era un miembro masculino y si no lo veis es que el problema lo tenéis vosotros. Ese extraño ser acaba manteniendo una extraña relación con ella, que va desde el sometimiento a la concesión de deseos. Ahora me vais a perdonar pero he tenido que revisar el argumento de la película para recordar de qué iba pues sinceramente me ha sido tremendamente fácil perder el hilo y cuando os explique cómo era visualmente me vais a entender.

La película es una locura, una experiencia completamente alucinatoria. De entrada puede echar un poco para atrás a aguerridos tipos duros como yo, que desayunamos clavos ardiendo y nos afeitamos a puñetazos, pero mientras avanzas te va pareciendo más y más interesante.

La estética va desde un cierto refinamiento repipi a lo Alfonse Mucha hasta el feísmo retorcido de Egon Schiele  con todo un repertorio de bestias demoníacas amorfas así como imágenes inconexas más propias del LSD que de un guionista consciente y con los pies en la Tierra.

Pese a ser una película de animación, muchas de las imágenes están completamente sin animar, imágenes fijas que nos demuestran hasta qué punto puede hacerse mucho con pocos medios. La verdad es que con sus escasas imágenes animadas y sus millones de imágenes fijas, todas toscamente coloreadas con acuarelas, me han llamado más la atención que todas las pijadas de animalitos graciosos de la Pixar.

Son especialmente raras las imágenes de la secuencia de la orgía, donde pueden verse toda clase de seres como hombres de falos con forma de jirafa o mujeres cuyas vaginas no eran sino pulpos o enormes bocas de felinos. Como anticipo os dejo ver estas imágenes para que no se diga... ¿queréis verlas? Pues buscaos la vida.

Finalmente Jeanne es atrapada por las autoridades de aquel infierno feudalista por mantener una conducta rebelde contra el statu quo dominante. Es por eso que es conducida a la fuerza a morir crucificada en una hoguera. Tras su muerte es ensalzada como heroína de las revoluciones que acabaron con el Absolutismo en Europa.

Aquí dispongo un par de vídeos muy representativos de la película, una es el trailer. Advierto que la banda sonora, propia de algún culebrón setentero, puede tirar un poco para atrás:


Y a continuación una secuencia de desenfreno total y absoluto, la locura total y pérdida de todo sentido. Yo lo interpreté como el descenso de la protagonista a la locura:


La protagonista lo pasa fatal en toda la película, sin duda no es una cosa para ver en compañía de cuatro amiguetes gárrulos esperando “echarse unas risas” mientras esperan al repartidor de pizzas. Es más bien una de esas joyas que rara vez algún enfermo como yo descubre en Internet y se la acaba pasando a sus amigos que están más enfermos aún que yo. 

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