domingo, diciembre 06, 2009

Distrito 9



Hace poco ha aparecido la curiosa, original y frikérrima película de Distrito 9, una extraña mezcla de Ciencia Ficción y crítica social con más que obvios paralelismos con la inmigración y el Apartheit sudafricano. La acción comienza en Johannesburgo, Sudáfrica, probablemente en 1982, cuando dicha ciudad se ve ensombrecida por un titánico y monstruoso vehículo alienígena, una especie de platillo volante con todas las tuberías fuera, y que, para sorpresa de muchos, se queda flotando durante meses hasta que la comunidad internacional decide entrar por la fuerza tras sopesarlo concienzudamente.

Para muchos obsesionados con los OVNIs el encuentro de la humanidad con otra civilización está siempre contaminada de una extraña aureola de un optimista y edulcorado misticismo cursi. El primer encuentro con seres de otro Mundo no sería, sin embargo, un encuentro fraternal con espigados y blanquecinos mesías que vendrán flotando en trajes vaporosos para enseñarnos sus conocimientos en un clima de hermandad, no sería un hito en un largo proceso de evolución espiritual de la Humanidad. Los extraterrestres que tanto nos habíamos imaginado como mentes de intelecto superior y de una moral antimaterialista resultaron ser una clase de gente que a nadie le gustaría tener como vecina. Sí, así es, en el Espacio profundo también hay quinquis y chusma incompatible con nosotros, en concreto, los alienígenas de esta película son una panda de seres insectomórficos que por alguna razón llevan desde a saber cuando vagando sin rumbo por el Universo hasta que cayeron en nuestro mundo. ¿La razón? No se sabe y no lo cuentan, quizás para que así pueda uno hacer paralelismos más amplios ya sea con refugiados por cataclismos, por la guerra o simplemente inmigrantes por motivos de subsistencia material. Lo cierto es que nada más llegar se intenta crear una sociedad mixta humana-alienígena pero todo intento fracasa pues como dije antes, los bichos son unos antisociales de muy mala catadura, chusma irredenta que disfruta descarrilando trenes o atracando al primero que pillan para después asesinarlo. Es por esta razón que estos seres pasan a ser internados forzosamente en el Distrito 9, un campo de refugiados con restricción absoluta para salir pero donde campan a sus anchas toda clase de mafias de lo más peligrosas. Vendedores de comida para gatos, que para los alienígenas es una droga de lo más aditiva, de carne en general y también de algo bastante repulsivo, de prostitución inter-especie. Los alienígenas se ven obligados a entrar en el modo de vida humana dentro de ese gueto y para esto necesitan dinero que solo pueden obtener vendiendo armas de origen extraterrestre a las mafias antes citadas.

El control absoluto de este complejo micromundo está en manos de la MNU, Multi National United, un grupo de multinacionales que controlan una buena parte del sector armamentístico mundial y que retiene a los extraterrestres con el propósito oculto de estudiar sus avanzadas armas para estimular ese noble arte de automasacrarnos que tanto nos distingue a los humanos de otras especies más primitivas. Sin embargo hay un pero y es que esas armas solo pueden activarse cuando son manejadas por especies con el ADN alienígena, sí, menuda putada ¿verdad? nosotros queriendo masacrarnos y estos insolidarios no colaboran. Para suerte de la MNU, todo iba a cambiar cuando el ingenuo y patoso Wikus van der Merwe, encargado de reubicar a los aliens, toca un artefacto alienígena que no debía.

No os voy a contar el resto de la película pues como víctima de los más crueles spoilers que soy, prefiero no contribuir a que dicha lacra continúe.

Eso sí, aquí es cuando yo suelto toda la información adicional que no siempre es fácil encontrar pero que siempre acaba llegando al sucio estercolero que es mi blog.

Como curiosidades empezaré a decir que Neill Blomkamp utilizó grabaciones reales a gente que decía no querer saber nada con inmigrantes de otros países. Esto puesto al inicio de la película le dio un toque de verosimilitud al parecer que se estaban refiriendo a los extraterrestres.

Uno de los lugares donde se rodó la película fue el barrio de Soweto, uno de los guetos más peligrosos de todo el planeta. Durante la realización de la película los habitantes de esa zona se alegraron bastante pues esto favorecía, según ellos, la economía de ese lugar.

Un detalle que solo los sudafricanos serían capaces de entender es que el protagonista, Wikus van der Merwe, es un afrikaner, es decir, un descendiente de colonos holandeses que llegaron al antiguo Estado de Orange y que fueron asimilados a Sudáfrica cuando este se anexionó ese país. Esto es muy relevante pues parece que allí a los afrikaner se les tiene como portadores de un racismo endémico mezclado con cierto paletismo, valga la redundancia.

Para más curiosidades pinchar AQUÍ

Los diseños de los extraterrestres pasaron, como es habitual, por un proceso de diseño del que quedaron muchos interesantes prototipos descartados. Aquí van unos cuantos:









La película es en realidad un remake de Alive in Joburg, Vivir en Joburg (abreviatura de Johanesburgo), realizada por el mismo director. Ahí va el susodicho:



Y, por último, si quieres ver la película On Line pincha AQUÍ

No hay comentarios: