miércoles, julio 22, 2009

La Curiosa Medusa Inmortal



Cuando yo era un crío nuestro profesor de 2º de la EGB (sí, fui educado en la EGB) nos dijo que todos los seres vivos tienen en común 4 funciones básicas: nacen, crecen, se reproducen y mueren. Pues bien, parece ser que hay al menos un ser vivo que no cumple una de estas funciones y esta no es otra que la muerte. El ser vivo en cuestión no es un microorganismo extremófilo, es decir, no es uno de esos seres microscópicos capaces de vivir en un reactor nuclear, es una forma de vida pluricelular, concretamente una medusa, la Turritopsis nutricula.

Esta medusa es pequeña, de unos 4,5 milímetros, de forma acampanada y con un estómago rojo que se transparenta desde su interior. Antaño estaba localizada en determinados lugares del planeta pero numerosas embarcaciones pueden haber contribuido a su expansión al transportar agua de unos mares a otros en sus bodegas. Se trata de un animal que podría convertirse en una plaga pero controlable y es que la medusa inmortal solo tiene ese atributo en lo referente a la vejez, la cual no llega a conocer nunca pero, sin embargo, cada ejemplar es perfectamente asesinable.

Al parecer cuando la medusa alcanza su estado de maduración sexual ocurre algo insólito y es que sus células vuelven a un estado juvenil. Este proceso se ha llamado transdiferenciación pues se basa en hacer que las células en cuestión vuelvan al momento anterior a su especialización, es decir, cuando una célula nace, el proceso que hace que los caracteres que la convierten en un tipo u otro de célula, se revierte y se vuelve así a una fase anterior de crecimiento.

Esto es básicamente lo que he podido aprender sobre el tema pero yo ni soy biólogo ni estoy intentando serlo así que por favor, corríjanme los más entendidos en la materia si en algo me he equivocado.

Lo cierto es que la Turritopsis nutricula o Medusa inmortal es algo así como una madre que tras dar a luz a sus bebés automáticamente se convierte en bebé para vivir su vida de nuevo hasta volver a dar a luz y de nuevo reconvertirse en bebé. Actualmente los científicos no saben exactamente cuanto tiempo puede haber estado haciendo esto un ejemplar de medusa inmortal pero sería lógico que Harriet, la tortuga que murió hace unos años tras haber conocido nada menos que a Charles Darwin, perdiera su título de animal más longevo ante una interminable marea de medusas que llevan vagando por los océanos desde antes de que existiera la especie humana.

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