miércoles, enero 07, 2009

Bicicleta vaginal


La artista finlandesa Mimosa Pale ha sido la perpetradora de un extraño ingenio, una especie de bicicleta vaginal gigante con la que, según palabras de la autora, pretende romper con no se qué supuesto falocentrismo que, según algunas, inunda nuestra sociedad.

La verdad es que yo jamás he visto monumento alguno exaltando miembros masculinos y cuando en el arte alguien exalta el cuerpo femenino no faltan otras feministas de insufrible victimismo que se apresuran a tachar dichas obras por convertir, supuestamente, la imagen de la mujer en objeto sexual. Lo cierto es que esto se debe más al hecho de que siempre hubo más pintores que pintoras y desde luego, nadie dijo lo mismo de todos esos pintores y escultores homosexuales que dedicaron sus obras a la anatomía masculina.

En cualquier caso aquí podemos ver a Mimosa Pale con su taxi vaginal, bautizada por algunos con otros términos menos elegantes. Desconozco si los pasajeros deben montarse introduciéndose entre tan estrechas paredes como si de un nacimiento invertido se tratara o si habrán de agarrarse del macroclítoris de esta estructura pero desde luego lo que más espero es que esta macrovagina no lubrique a los pasajeros. Aún así se de más de un pervertidillo que jamás pediría el libro de reclamaciones de producirse dicho baño de fluidos.

1 comentario:

brandelmosca dijo...

Nunca has oído que una moto es una metáfora de un pene? Por eso de "un hombre espatarrado arrasando hacia el horizonte con un rugiente falo de metal entre las piernas"??
pues esta tìpa ha hecho la coño-cicleta...

tiene su lógica, no??

Por cierto, hay un coche antiguo por ahí (un Bugatti)cuyo diseño es "una mujer tumbada con las piernas abiertas"...

Además, por ahí está Crash, de JG Ballard, en la que se utiliza la metáfora del vehículo como prótesis genital del ser humano (y de ahí el accidente visto como coito)...

Vamos, que hay cosas más raras que una bicicleta que huele a pescailla