jueves, mayo 22, 2008

Phineas Gage y la barra de hierro

Phineas Gage era un trabajador de las entonces nuevas líneas de ferrocarril que comenzaron a atravesar los Estados Unidos en el siglo XIX. Su trabajo consistía en destruir grandes obstáculos rocosos perforando un agujero en las mismas, rellenándolos de pólvora y colocándo un detonador.

En una ocasión una de esas explosiones lanzó contra su cabeza una barra metálica de 3 cm de diámetro y 6 kilos de peso. El resultado podéis verlo en las imágenes, la barra atravesó su cabeza desde la mejilla izquierda y salió por la parte superior del cráneo pasando por el cerebro.



Hasta ahí podríamos decir que fue otra persona muerta a causa de un trabajo peligroso y unas condiciones de seguridad inexistentes. Pues lo sorprendente fue que mientras cualquiera de nosotros habría muerto en el acto, este hombre no solo sobrevivió sino que continuó podiendo hablar y caminar hasta que fue llevado en carreta hasta el médico más cercano. Una vez hecho esto la barra le fue retirada y pasó mucho tiempo hasta que logró recuperarse.

A mucha gente le hubiera parecido de que Phineas Gage era un superhombre pero la realidad fue bien distinta. Parece ser que ese increible traumatismo alteró de forma irreversible sus lóbulos frontales haciendo que su personalidad cambiara completamente. A partir de ese entonces Phineas se convirtió en una persona impaciente y de mal caracter, fue incapaz de afrontar practicamente nada, comenzó multitud de proyectos de futuro que abandonó antes de comenzarlos, etc. Podríamos decir que hay muchísima gente con esos problemas y cuyos cráneos jamás fueron atravesados con barras metálicas, pero es que Phineas Gage no era precisamente así antes del accidente.

Con el tiempo acabó trabajando en un circo en el que mostraba su tremenda herida al público hasta que finalmente murió a los 38 años en medio de una crisis epiléptica.


Hoy en día el caso de Phineas Gage no es considerado tanto como un caso bizarro de la medicina como de uno de los primeros indicios que apuntaron a pensar en el papel de los lóbulos frontales del cerebro en la personalidad, la toma de decisiones, las emociones y la interacción social.

Al final hasta los rasgos que otros místicos llamarían "espirituales" están relacionados sólo con bísceras y nervios.

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