jueves, mayo 31, 2007

El extraño viaje de John de Mandeville


En el siglo XIV el rey de Inglaterra Eduard II envió hacia Asia al explorador John de Mandeville para que este le sirviera de emisario e informador de todo lo que allí pudiera encontrar. El propósito era establecer lazos comerciales entre Oriente y Occidente dadas las importantes rutas comerciales que ya existían desde hacía siglos pero que solo dejaban intuir las inmensas riquezas de aquellas zonas.

Hasta entonces solo Marco Polo había hecho viajes exploratorios por aquellas lejanas tierras pero poco se divulgaron sus escritos aún.

Mandeville partió hacia el Oriente en 1322 y pasó por países tales como por Egipto, Palestina, Etiopía, India, Persia, Turquía y hasta la lejana China. A su regreso afirmó haber tenido que servir de mercenario de sultanes así como soldado de otros tantos dirigentes. A todo esto hay que recordar que en aquella época un viaje de un continente a otro podía durar muchos años en los que las complicaciones podían ser muchas sin casi posibilidad alguna de poder pedir ayuda o informar de su situación. Si a esto le añadimos que la visión que se tenía de los países lejanos era casi completamente legendaria y basada en toda clase de rumores fantásticos acabaríamos concluyendo en que se trataba de auténticos viajes hacia lo desconocido.



Esta visión fantástica y la certeza con que en el Medievo se juzgaban las más absurdas supersticiones supuso un fértil abono para que el relato de su viaje fuera dado como auténtico. Dicho relato fue recopilado en su Libro de las maravillas del mundo.


A continuación os paso algunas de las extrañas declaraciones sobre lo que supuestamente conoció en esas zonas. Leyéndolas uno llega a la conclusión de que o bien se metió en un fumadero de opio nada más llegar a Asia o bien el mundo era realmente distinto en sus tiempos. Yo personalmente me quedo con la teoría de que mezclaban mito y realidad.

Ahí va un fragmento representativo sacado de aquel libro por Aura, a quien debo el conocimiento de este personaje y sus peripecias:

“En todas aquellas islas viven gentes muy diversas y extrañas, de razas monstruosas. Una de ellas está habitada por hombres de muy alta estatura, una suerte de gigantes de horrendo aspecto, que tienen un solo ojo en medio de la frente y se alimentan únicamente con carne y pescado crudo.En otra isla, hacia el Mediodía, viven unas gentes de feísima y malvada naturaleza, ya que ni ellos ni ellas tienen cabeza, sino la cara en medio del pecho, con los ojos por los hombros y en medio de los pechos la boca torcida como una herradura.Los habitantes de otra isla tienen los ojos y la boca en la espalda, a la zaga de los hombros. En otra, hay gentes con la cara totalmente aplanada, sin nariz y sin ojos, con dos agujeros redondos horadados en el lugar de los ojos y una raja en vez de boca y labios. Cuando tienen que comer, se meten un pequeño cañón por la hendidura y así sorben las viandas. Son gentes muy malencónicas y de mal talante. Otros hombres monstruosos tienen la cara muy deformada, con el labio inferior tan enorme que, cuando quieren dormirse al sol, llegan a taparse toda la cara con sus mismos labios.Otros isleños son gente enana, aunque algo más altos que los pigmeos. En lugar de boca tienen un agujero y tienen que tomar todo lo que coman o beban por un tubito de plomo u otro metal. Como no tienen lengua, no hablan, sino que se hacen signos, como los mudos o los frailes, y así cada uno entiende lo que el otro quiere decir.Asimismo, se halla en otra isla una raza de hombres cuyas enormes orejas les cuelgan hasta las rodillas. Los hay también de piel de cabra, pero fuertes y valientes, porque son capaces de ganar a las fieras cuando corren detrás para apresarlas y comérselas. Otra clase de gente montaraz son los que andan a gatas, como los animales. Son tan vellosos que parecen osos y trepan por los árboles tan prestos como monos.Hay en otra isla una clase de gentes muy maravillosas que son a la vez hombres y mujeres, porque juntos y pegados están sus cuerpos y no tienen más que una teta por una lado, pues del otro no tienen nada, y cada uno de ellos lleva órganos de hombre y de mujer. Usan de esos órganos como les venga en gana, unas veces el miembro, otra la vagina. El que lo haga como hombre engendra hijos, mientras que el que lo haga como mujer se empreña y pare hijos.En otra isla, las gentes siempre andan de rodillas, de una manera sorprendente, y parece que se van a caer a cada paso, porque tienen seis brazos y seis manos, con seis dedos en cada mano y seis dedos en cada pie. Otra suerte de hombres tienen en medio de la frente cuatro ojos y ven con cualquiera de ellos. Hay otras clases de gentes monstruosas en las islas comarcanas de las que se podría hablar mucho tiempo, pero las voy a omitir para no alargar mi relato”.

4 comentarios:

Mazo dijo...

Yo creo que Mandeville se quería hacer el interesante. ¿Recuerdas que hace unos años se extendió una leyenda urbana sobre Ricky Martin, un perro y un bote de nocilla/paté/mermelada (depende de la versión) en el programa Sorpresa, sopresa? Pues había muchas personas que aseguraban tener dicho programa grabado en vídeo en su casa, cuando lo que se contaba en las calles nunca sucedió.
Nos gusta ser el centro de atención, así que seguramente Mandeville lo hiciera para sentirse protagonista.

Aura dijo...

Curiosamente es el mismo texto que cité yo en mi artículo sobre el mismo tema. Me costó un rato largo copiarlo del original...

Luca dijo...

Evidentemente lo copie y pegué. Espero que no te moleste pero no sabía en qué parte exacta del libro estaba, además copiarla y pegarla de allí sería casi lo mismo.

Aún así acabo de citar la fuente.

Aura dijo...

Gracias Luca.

No, no me molesta. Gracias por citarme :)

Un beso grande.