jueves, enero 11, 2007

Yo también soy un delincuente

Resulta que este país que se llama España es un sitio tan superdemocrático que solo se puede hablar del jefe del Estado cuando es para: hacerle la pelota, hablar de sus regatas, decir que es muy simpático, bonachón y campechano, agradecerle su presencia en absurdas ceremonias, etc.

Sin embargo hace poco la Audiencia Nacional se querelló contra los autores Rodriguez y Pipa solo por el hecho de publicar el siguiente fotomontaje:
Pinchad en la imagen para pillarla más grande
El mundo occidental se echó las manos a la cabeza hace unos meses cuando el otro mundo estalló por culpa de unas caricaturas de Mahoma. “¡La libertad de expresión es indiscutible en nuestra civilización democrática!” con éstas y otras frases similares criticaban el fundamentalismo islamista periodistas y líderes políticos que espero ahora vuelvan a hacerlo para defender a los responsables de una de las publicaciones de humor más brillantes que se hacen actualmente en este país.
Si Mahoma no es lo suficientemente sagrado como para que dejemos de reirnos de él, ¿por qué ha de serlo el Rey? ¿Puede presumir de libre y democrático un país en el que, al igual que en Marruecos, se empiece a perseguir a los humoristas?
Os recomiendo que hagáis lo mismo con vuestros blogs como ya se está haciendo actualmente.

Pero para que sepamos bien de qué iba concretamente ese fotomontaje, mejor leer la siguiente noticia. Esto no pasaría si pudieramos elegir al jefe de Estado:
El gobernador de la región rusa de Vólogda, Viacheslav Pozgaliov, ordenó el jueves investigar todas las circunstancias de la cacería que tuvo lugar en agosto pasado durante la visita privada del Rey Juan Carlos.
Un grupo especial, creado por decreto del gobernador, deberá comprobar el hecho y las circunstancias de la muerte de "un oso amaestrado" durante la cacería "organizada para el Rey de España", informó la agencia rusa Interfax.

Los resultados de la investigación, aseguró el gobernador, serán hechos públicos.
La decisión sale al paso de las informaciones publicadas en la prensa sobre que en esa cacería el Rey abatió un oso criado en una aldea vecina y "totalmente manso", que fue además "embriagado previamente con abundantes cantidades de vodka con miel".
En Madrid, la Casa del Rey confirmó que el monarca había estado cazando a finales de agosto en Vólogda, pero calificó de "ridículas" las versiones que se están difundiendo sobre este asunto.
"La cacería del Rey fue todo un espectáculo", escribió en una carta a Pozgaliov el subjefe del departamento de Protección y Fomento de Recursos Naturales de Vólogda, Serguéi Stárostin, cuya protesta, afirma, le ha supuesto amenazas de despido.

En toda la prensa rusa

El texto de su carta, reproducido hoy por el diario capitalino 'Kommersant', uno de los más influyentes en los medios económicos y políticos de Rusia, propició que la noticia fuera difundida y comentada en emisoras de radio y páginas digitales de Rusia y de otros países de la antigua Unión Soviética.

Según Stárostin, "para satisfacer al monarca español", fue sacrificado un oso manso llamado Mitrofán, que desde cachorro se crió en un cámping de la vecina aldea de Novlenski.

El oso fue encerrado en una jaula y transportado al lugar de la caza, donde fue emborrachado con vodka con miel y abandonado en campo abierto, agrega Stárostin.
"En ese estado fue una presa fácil", subraya.

Durante su estancia en la región de Vólogda, 400 kilómetros al norte de Moscú, el Rey se hospedó, según 'Kommersant', en la mansión "Glujarinni Dom" (Casa del Urogallo), donde suelen descansar personalidades rusas aficionadas a la caza.

De acuerdo a las versiones de la prensa local, el monarca español llegó a Vólogda en un avión de la Fuerza Aérea tras reunirse a orillas del mar Negro con el presidente ruso, Vladimir Putin, con un séquito de 29 personas.

Stárostin sostiene que "farsas como la que fue montada" para el monarca español son algo común en ese coto, y cita varios ejemplos de animales domesticados que fueron abatidos.

Según Stárostin, los organizadores de estas "cacerías" son el vicegobernador Vólogda, Sergéi Grómov y el jefe del Servicio de Protección de los Recursos Naturales de la región, Andréi Filátov.
Staróstin decidió enviar la carta después de que altos funcionarios le pidieron la renuncia.
El gobernador Viacheslav Pozgaliov, precisa Stárostin, "ni siquiera sospechaba" de la "farsa", que sólo era conocida por "un círculo muy pequeño de personas".
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