domingo, octubre 22, 2006

Ajedrecistas pirados

Ya se sabe desde hace mucho que entre la gente de mayores capacidades intelectuales se encuentran los casos más singulares de excentricidad extrema cuando no de auténticos desequilibrios mentales.

La siguiente información ha sido sacadade una web sobre cosas raras de ajedrecistas publicada en algún lugar de Latinoamérica. Algunas cosas os sonarán del famoso testimonio de Karpov que salió en La Hora Chanante.

Anatoly Karpov y Viktor Korchnoi














"En 1978 se jugó el XXVIII Campeonato del mundo entre Karpov y Korchnoi. Despues de una lucha en la que se cuenta que se tuvo que poner un tablón separador debajo de la mesa porque Korchnoi y Karpov se daban patadas, que Korchnoi se quejaba de que a Karpov le pasaban mensajes "codificados" en los yogures que comía durante la partida, y otras historias parecidas, Karpov ganó."

http://members.fortunecity.es/perikin/Utilidades/Ajedrez/Campeones/Karpov.htm

"El match de 1978 entre Karpov y Korchnoi disputado en Baguio (Filipinas) estuvo plagado de incidentes que formaban parte de la guerra psicológica que ambos bandos utilizaron. La presencia de gurús, parapsicólogos y demás, ha quedado ya como anécdota."

http://www.doshermanas.net/ajedrez/jugadores/karpov.htm

"Karpov defendió su título de forma exitosa ante Korchnoi en 1978 y 1981 en Filipinas e Italia respectivamente. Ambos encuentros estuvieron cuajados de situaciones polémicas; presión sobre la esposa de Korchnoi retenida en Rusia, los famosos parapsicólogos contratados por Karpov, espionaje de la KGB, etc."

http://www.terra.es/espdep/articulo/html/dep5419.htm#2


Aron Nimzowitsch















Recibió el consejo de su médico en el sentido de que hiciera más ejercicio. A partir de entonces, hizo caso de la recomendación y empezó por practicar diversos movimientos gimnásticos durante el torneo en que participaba. Cuando no le tocaba mover sus piezas, se iba a un rincón de la sala y la emprendía con sus genuflexiones o algo parecido. Varias veces, dejó estupefactos a los espectadores, al ponerse boca abajo.


Akiba Rubinstein



















Tuvo la idea paranoide de que alguien le perseguía. Si un desconocido entraba en su habitación, salía corriendo o incluso se arrojaba por una ventana.


Carlos Torre














Nunca dormía más de dos horas por noche, según confesión propia.
Le encantaban los helados de piña y se comía de diez a quince diarios.

En 1911 en Nueva York, cuando iba en autobús por la Quinta Avenida, se quitó toda la ropa que llevaba puesta.


A. Frydman (Maestro Polaco)

En el curso de un torneo ajedrecista que se celebraba en Polonia, perdió los estribos, según se informó, y empezó a correr por todo el hotel, completamente desnudo, al tiempo que gritaba: "¡Fuego!".


Wilhelm Steinitz

















En 1897, empezó a albergar la ilusión de que podía hablar por teléfono sin hilo ni auricular y su secretario le sorprendía a menudo esperando respuesta a través del invisible audífono. También solía acercarse a la ventana, donde hablaba y cantaba, quedándose después a la espera de una contestación. El secretario informó de ello al cónsul norteamericano, quien sugirió que se recluyese a Steinitz en un sanatorio.

En 1900, pensaba que podía emitir corrientes eléctricas, con la ayuda de las cuales le sería factible mover las piezas a voluntad.

Aseguraba estar en comunicación eléctrica con Dios y que podía darle de ventaja un peón y las blancas.


José Raúl Capablanca




















Se justificaban muchas de sus derrotas ajedrecistícas, con la excusa de que había estado absorbido por una mujer. Cuando perdió ante Tarrasch, en San Petersburgo, el año 1914, se dió por supuesto que había pasado directamente al tablero desde la cama de la señora del gran duque.

La culpa de que perdiera con Alekhine, en 1927, había que buscarla en el hecho de que andaba divirtiéndose con demasiadas bailarinas.


Alexander Alekhine





















En 1935, se organizó en Varsovia un torneo internacional por equipos. Alekhine jugaba como primer tablero por Francia, ya que se había nacionalizado francés. Sin embargo, durante el viaje llegó a la frontera polaca sin pasaporte. Cuando los funcionarios le pidieron la documentación, Alekhine replicó: "Soy Alekhine, campeón mundial de ajedrez. Tengo un gato llamado 'Ajedrez'. No necesito documentación." La cuestión tuvo que ser arreglada por las más altas autoridades.

Una vez, se presentó a dar una exhibición tan borracho que empezó a orinarse en el piso y la exhibición tuvo que interrumpirse.

Poco antes de una partida, en el curso del match de 1935 contra Euwe, le encontraron tendido en un campo, completamente borracho. Cuentan que en esos días, Alekhine le daba a la bebida como un poseso y...

En la partida número 22 de dicho match, en lo que parecía una insólita lucha antialcohólica, Alekhine llevó a la mesa de juego una buena botella de zumo de piña y un par de vasos. Euwe y él, en un mano a mano memorable, acabaron con el zumo rápidamente.


¡Alekhine y sus gatos!















Una de las extravagancias que mas dieron que hablar en el match Alekhine-Euwe de 1935, era la inaudita costumbre del primero de llevarse consigo a la sala de juego a sus dos gatos, "Lobeidah" y "Chess". Veamos lo que opinaba Euwe al respecto:
"En la segunda parte del match, antes de cada partida, dejaba los gatos en el tablero, que se dedicaban a oler las piezas. A veces, incluso los echaba durante el juego. Pero no creo que Alekhine hiciera eso intencionadamente con ánimo de molestarme. Para él era una forma de distraerse, o quizá de darle confianza. En una ocasión apareció con un suéter que tenía un gato por motivo...".


Paul Charles Morphy























Tenía la paranoia de que diversas personas, en particular su cuñado, intentaban envenenarle, y durante una temporada se negó a tomar alimentos, salvo cuando procedían de las manos de su madre o de su hermana.

Otro de sus falsos temores era el de que su hermano político y un amigo íntimo, Binder, conspiraban para destrozarle sus ropas, de la que Morphy se vanagloriaba, y asesinarle. En una ocasión se presentó en el despacho de Binder y le atacó.

Durante cierto período le dominó la manía de recorrer, de un extremo a otro, la azotea de su vivienda, declamando las siguientes palabras: "Il plantera la bannière de Castille sur les murs de Madrid au crie de Ville gagnèe, et le petit Roi s´en ira tout penaud."

Morphy tenía la excéntrica costumbre de colocar en semicírculo zapatos de mujer. Cuando le preguntaron por qué disfrutaba situándolos así, repuso: "Me gusta mirarlos."


Mihail Botvinnik





















En un pequeño fragmento de su magnífico libro "Mis Geniales Predecesores, Volumen 2" (esta serie de libros del "Ogro de Bakú" es fascinante, por lo que desde aquí os recomiendo su lectura. R.G.), Kasparov hace esta sorprendente revelación sobre una entrevista que mantuvo con Botvinnik en 1973 a fin de solicitar su ingreso en la famosa escuela de ajedrecistas del excampeón mundial:
Mihail Moiseevich planteó sus preguntas favoritas, como "¿analizas tus propias partidas?", y "¿practicas algún deporte?". También recuerdo cómo me asusté cuando vi que, de repente, ¡hizo el pino sobre una silla! Este concreto ejemplo demuestra de lo que una persona es capaz, incluso a los 62 años (aunque, en realidad, seguía pudiendo hacerlo a los 77).


Mihail Tahl



















Tal vez su anécdota más famosa es la partida en la que estuvo pensando durante una hora como sacar un hipopótamo de un pantano:

De una entrevista que le hicieron:

Damski: Durante una partida, ¿Te vienen a la mente ideas que no tengan nada que ver con el ajedrez?

Tahl: ¡Continuamente! Nunca olvidaré, por citar un ejemplo, mi encuentro con el maestro Eugenio Vasiukov (Kiev, 1964), durante uno de los campeonatos de la URSS. La posición en el tablero era muy compleja, y yo pensaba sacrificar un caballo. No era una variante muy clara, puesto que existían muchas posibilidades. Comencé a calcular y me horrorizó la idea de que el sacrificio fuera falso. Las ideas se me amontonan en la cabeza: una respuesta del enemigo correcta en determinada situación la traspasaba a otra variante y allí, naturalmente, ese movimiento era inoportuno por completo. Lo concreto es que en mi cabeza se formó un montón caótico de movimientos, a veces incluso sin ninguna relación entre sí, y el "árbol del análisis", tan recomendado por los entrenadores, comenzó a crecer de manera monstruosa. No sé por qué, pero en ese momento recordé la célebre poesía infantil de Chukovski:

¡Oh, qué dificil es el trabajo De sacar a un hipopótamo del pantano!

No podría explicar en base a qué asociación este hipopótamo se metió en el tablero, pero la verdad es que, mientras los espectadores creían que estaba analizando la posición, yo pensaba en cómo demonios podría sacarse a un hipopótamo del pantano. Recuerdo que en mi cabeza se amontonaban cabrestantes, palancas, helicópteros e incluso, una escalera de cuerda. Después de numerosos intentos no encontré ningún método aceptable de sacarle del pantano, y pensé con amargura: "¡Pues que se ahogue!".

Más anécdotas sobre Tahl

"Tahl se perdió las cuatro primeras rondas de la Olimpiada de la Habana de 1966 por culpa de un terrible "golpe táctico": un botellazo en la cabeza que le dieron en un night club, al que Korchnoi y él (¡para desgracia de ambos!) habían acudido, vulnerando el régimen competitivo, en una furtiva escapada de la concentración del equipo soviético. Posteriormente, jugó con la cabeza vendada, pero la cicatriz en su frente permaneció con él toda su vida."Sólo con la constitución férrea de Tahl fue posible soportar un golpe así", bromeaba Petrosian. (G.Kasparov "MGP. V2")

"En 1969, tras un empeoramiento de su dolencia renal, Tahl sufrió intensos cólicos durante muchos meses, y los médicos tuvieron que inyectarle morfina. Pero pese a todas las penas de su vida, Mihail Nejemevich no perdió su sentido del humor. Cuando un amigo le preguntó: "¿Es cierto que te has convertido en morfinómano?", al instante le replicó: "¡En absoluto! ¡Soy un chigorinómano".(...) En realidad, Tahl admiraba a Morphy y a Chigorin." (G.Kasparov)

A pesar de los problemas de salud que arrastraba desde su juventud, a finales de los años 80 Tahl seguía fumando mucho y no se privaba tampoco de beber alcohol. Esto último dió lugar a una divertida anécdota que se produjo en el torneo de Reykjavik de 1988 y que nos cuenta Genna Sosonko:
"Misha, quien por entonces no resistía la bebida, sencillamente se durmió al final del banquete de Reykjavik. Esto le había sucedido muy a menudo, sobre todo en los últimos años. Korchnoi y Spassky, que también jugaban allí, habían estrechado relaciones por entonces. Se miraron uno al otro: "¿Lo llevamos?, preguntó uno de ellos. "De acuerdo", contestó el otro. La distancia era considerable, pero los oponentes de su juventud cumplieron admirablemente su tarea, y el atónito portero del hotel fue informado de que aquel jugador de ajedrez había tenido que pensar tan profundamente que estaba exhausto." (Genna Sosonko)


Bobby Fischer



















"Existen los jugadores duros y los buenos muchachos, yo soy un jugador duro" (Fischer)

De un artículo publicado en "el Periódico" el 2 de septiembre de 1992, poco antes del inicio de su match-revancha con Spassky:
Escoltado por 200 guardaespaldas, sus exigencias están a punto de volver locos a los promotores, según las últimas informaciones recogidas por el diario estadounidense "USA Today". Los preparativos todavía no han finalizado porque Fischer ha rechazado seis mesas, con tablero incorporado, construidas expresamente para el acontecimiento. El ex-campeón mundial también ha encargado 14 camisas a medida iguales a las que utilizó en Reykiavik, pidió dar su visto bueno a cada uno de los platos del menú del lujoso hotel en que se aloja y exigió que todos los retretes fueran elevados tres centímetros, para su mayor comodidad.

Unas declaraciones de Fischer

Declaraciones de Fischer para la revista yugoslava "Start", en Agosto de 1971:



"Soy un especialista. Juego al ajedrez. Eso es una cosa seria. Otra cosa no la sé, pero todo cuanto sé, lo domino a fondo. (...) Lo que necesito es mucho descanso y una buena iluminación. En especial, no soporto ningún ruido, pues me distraen en mi trabajo profesional de calcular y combinar. (...) Soy meramente un hombre, pero un hombre extraordinario. Mi mundo es el tablero blanco y negro del ajedrez. En mis jugadas hay que ver movimiento y al mismo tiempo arte; quien no consigue verlo me da lástima."

El talante de Fischer

Durante la Olimpiada de Varna de 1962, Tahl decidió hacerle una pequeña entrevista a Bobby Fischer. He aquí un breve recuerdo de Mihail sobre la misma que refleja claramente como las gastaba Fischer cuando sólo tenía 19 años!

"La primera cuestión que te plantearé es: ¿A quién consideras el jugador más fuerte del mundo?" Me miró muy sorprendido, de modo que corregí la pregunta: "Aparte de ti, por supuesto". Me miró atentamente y respondió: "Bueno, tú no juegas muy mal...".
(Mihail Tahl)

La misteriosa silla de Fischer

"Durante el Campeonato del Mundo de Reykjavik (Islandia) en 1972 entre Fischer y Spassky, la delegación rusa achacó el mal juego de Spassky a algún tipo de efluvio o corriente que emanaba de la silla de Fischer, hasta el punto de presentar una reclamación al respecto. La silla fue efectivamente puesta en cuarentena y sometida a vigilancia policial durante 24 horas mientras fue analizada mediante rayos X y diversos tests químicos."

Vassily Ivanchuk

"Ivanchuk es un extraordinario jugador que une a su profunda concepción estratégica una visión táctica maravillosa, pero su peor enemigo es él mismo. Ya lo dijo en su día Kárpov: «Será campeón del mundo si sus nervios se lo permiten». Incapaz de controlar sus nervios en los momentos de tensión ha protagonizado un sin número de divertidas anécdotas. En una ocasión comenzó a golpearse violentamente la cabeza contra una pared tras haber cometido un error. En Linares, mientras paseaba por el escenario, se acercó a la mesa del árbitro y pulsó el timbre con el que daban comienzo las partidas, dando un susto a todos los presentes. En Sevilla, mientras paseaba, llegó a desmayarse porque un perro le ladró tras unas rejas. En la ceremonia de clausura de Linares 1989 se puso a cantar a voz en grito. Las anécdotas no tienen fin, pero su carácter amable y el que todos saben que no lo hace a mala fe, le ha librado de más de una sanción"

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