lunes, abril 17, 2017

Encuentran posibles indicios de vida extraterrestre en la atmósfera de la Tierra



La noticia es del año 2013, no obstante, creo que es lo suficientemente interesante como para no dejarla de lado. Ese mismo año, en la revista Journal of Cosmology, se publicó una muy rompedora teoría, es posible que hayan pruebas de la presencia de vida extraterrestre en nuestra atmósfera.


Así de contundente se mostró Milton Wainwright, del Departamento de Biología Molecular y Biotecnología de la Universidad Británica de Sheffield. La prueba de esto estaría en diversos microorganismos encontrados en la estratosfera, a 27 km de altura.



La mencionada zona es el lugar de máximo tráfico de lo que conocemos como Perseidas, es decir, las famosas lluvias de estrellas que periódicamente salpican el cielo nocturno.

El investigador concluye de la siguiente manera:

“La mayoría de las personas sostendrá que estas partículas biológicas deben, por fuerza, haberse desplazado a la estratosfera desde la Tierra, pero es sabido que una partícula del tamaño de las que hemos encontrado no puede elevarse desde la Tierra hasta alturas, por ejemplo, de 27 km. La única excepción podría deberse a una violenta erupción volcánica (que empujara a esas partículas hacia arriba), pero nada de eso ha sucedido durante los tres años en que hemos estado recogiendo muestras”.



“En ausencia de un mecanismo capaz de explicar cómo estas partículas pueden ser transportadas desde aquí hasta la estratosfera –continúa el investigador- lo único que podemos hacer es concluir que esas entidades biológicas se originaron en el espacio. Por lo tanto, nuestras conclusiones son que la vida está llegando continuamente a la Tierra desde el espacio, que la vida no está restringida solo a nuestro planeta y que es prácticamente seguro que no se originó aquí”.



Wainwright insiste en que la obtención de muestras biológicas se hizo observando las más escrupulosas medidas de esterilización con el fin de evitar su contaminación.



Desde el momento de la publicación de esta noticia se anunció que las investigaciones seguirían pero de momento no he encontrado nada nuevo. Quizás los estudios que posteriormente se hicieron no arrojaron más datos ni a favor ni en contra del mencionado anuncio pero, sin embargo, este primer paso en la investigación es algo que merece la pena tener en cuenta.

lunes, marzo 27, 2017

La enfermiza obsesión de Carl Tanzler


Carl Tanzler fue un radiólogo alemán nacido a mediados del siglo XIX, afincado en Florida, EEUU. Desde muy jóven mostró una extraña forma de ser marcada por la creencia de que el espíritu de una antigua ancestra suya le había mostrado el rostro de la que sería el amor de su vida, una mujer de larga cabellera negra y gran belleza. Convencido de que estaba escrito en el destino que apareciera dicha mujer tarde o temprano, Tanzler vivió a la espera. Fue entonces cuando, el 22 de abril de 1930, apareció en su consulta una mujer que coincidía con el recuerdo de aquel sueño obsesivo. La paciente era Maria Elena Helen-Milagro Hoyos, de origen cubano-estadounidense y con un diagnóstico de tuberculosis, algo peligrosamente mortal en aquel entonces. 


Convencido de que los designios de su fantasmagórica ancestra se habían cumplido, Tanzler se deshizo en atenciones hacia su paciente. Trató por todos los medios de sanarla y hasta se decidió a transportar sus aparatosos equipos médicos hasta el hogar de esta mujer para tratarla con más atención. El diagnóstico seguía siendo cada vez más desfavorable y las perspectivas de sanación eran del todo imposibles. Sin embargo, el enamorado y obsesivo radiólogo no cejó en su empeño no solo de curarla hasta el último momento sino, como era de esperar, también de cortejarla. Que se sepa no hay constancia alguna de que Tanzler fuera de modo alguno correspondido, sin embargo, no es poco común ver el nombre de María Elena Helen-Milago Hoyos junto al título de "amante" o "esposa" de Carl Tanzler. Fuera como fuera, el 25 de Octubre de 1931, esta mujer exhaló su último aliento en casa de sus padres, a los que un dolorido y atormentado Tanzler se ofreció para correr con todos los gastos de su entierro, que incluían la construcción de un mausoleo en el cementerio de Cayo Hueso.

No se sabe si el mausoleo era parte de su devoción convertida en obra arquitectónica o solo una manera de encubrir la forma retorcida en que tal obsesión por la mujer seguía retorciéndose en su mente. Lo cierto es que dos años después del fallecimiento de Maria Elena, su cuerpo fue extraído por su obsesivo admirador y llevado clandestinamente a su casa. 

En la noche de su secreto traslado, el trastornado radiólogo pudo contemplar el cuerpo de su amada, que no amante, postrado probablemente sobre alguna camilla improvisada en su hogar. Es dificil imaginar el horror de este hombre al contemplar la corrupción de todos los tejidos de María Elena, cuyo inevitable mal estado se afanó en reparar. Sus articulaciones fueron unidas de nuevo por medio de alambres y ganchos para la ropa mientras que sus ojos fueron reemplazados por ojos de vidrio. 


Su piel, deshecha por la descomposición, fue sustituida por una seda empapada en yeso de París, confiriéndole al cuerpo las facciones rígidas propias de una muñeca. Su cuero cabelludo fue cayendo poco a poco, cosa que Tanzler intentó remediar con una peluca que la madre de Maria Elena había confeccionado en vida de esta. 


El resto de las huellas del paso del tiempo los cubrió con medias y hasta con relleno de harapos para que su cuerpo conservara su antigua forma. 


En cuanto a otros efectos de la descomposición, el perfume se administró en grandes cantidades así como desinfectantes y todo tipo de productos químicos conservantes. 


Ocultar algo tan tenebroso no era fácil así que de alguna manera el rumor de la morbosa extracción del cuerpo de la joven llegaron a oídos de su hermana. Dispuesta a comprobar si tal cosa era cierta, dio con tan macabra evidencia en casa de Tanzler. Es dificil imaginar la cara y el espanto de la hermana de la difunta ya no solo por encontrarse con el cadaver profanado de su hermana sino por el hecho de encontrárselo convertido en una especie de muñeca bizarra terrorífica.

Tras denunciarlo, el anciano radiólogo fue llevado a dependencias psiquiátricas y examinado con el extraño e incomprensiblemente veredicto de que estaba lo suficientemente cuerdo para afrontar un juicio. Finalmente sería liberado pues según la ley, el delito ya había prescrito. El cuerpo de Maria Elena, sin embargo, fue examinado y sepultado de nuevo en un lugar completamente secreto para evitar futuras andanzas de este hombre.

¿Quieres saber un detalle más sobre el caso? Al parecer la devoción de este insólito enamorado no acababa en la convivencia de este con el cuerpo de ojos de vidrio de su amada. Según informan algunas fuentes, el examen llevado a cabo al cadáver mostró un tubo metálico cubierto de seda en su vagina, conducto por el que se presupone que Carl Tanzler tuvo actividades sexuales necrófilas con el adulterado cadáver de la mujer.

Hoy en día hay numerosos fans de Carl Tanzler que lo admiran al verlo como el ejemplo más extremo de enamoramiento. A mi sinceramente si ya me hace vomitar la parafernalia de San Valentín y derivados no sabría como explicaros lo que puedo pensar de este extraño caso.

martes, marzo 14, 2017

La epidemia de risa de Tanganica



Ocurrió el 30 de enero de 1962 en Kashasha, Tanganica, hoy República de Tanzania. En una escuela femenina regentada por misioneras católicas, por causas aún desconocidas, tres niñas comenzaron a reírse descontroladamente. La maestra que en ese momento estaba a cargo del aula presumiblemente las llamó al orden, sin embargo pronto vería que no solo no era capaz de aplacar las carcajadas de las tres niñas sino que pronto estas se extenderían al resto de la clase. La risa es un mecanismo emocional particularmente contagioso, sin embargo este contagio pronto comenzaría a ser especialmente alarmante. En total, al poco de comenzar, la ola de risa se había contagiado a 95 de las 159 alumnas con un rango de edad de entre 12 y 18 años. La duración de los ataques de risa fueron de unas pocas horas hasta nada menos que dieciséis días.

El personal docente, que curiosamente no se vio afectado en ningún momento por el contagio, decidió enviar a su casa a las niñas víctimas de esta extraña epidemia pues ninguna era capaz de concentrarse. Lo interesante de esto es que tal cosa lo hicieron cuando ya afectaba a todo el alumnado en una fecha como el 18 de marzo, casi dos meses después del primer brote.

Pronto, como si la risa fuera algún tipo de extraña e irónica nueva enfermedad, se acabó extendiendo por las poblaciones cercanas en las que las alumnas vivían. Así fue que entre los meses de abril y mayo las autoridades médicas registraran un total de nada menos que 217 personas de diversas edades con una risa incontrolable.

Se siguieron reportando innumerables casos en los que llegaron a tener que cerrarse temporalmente aún más centros educativos debido a la incapacidad del alumnado por estudiar. Tan grande fue el caso que la ola de risa llegó a extenderse hasta la vecina Uganda, en el interior del continente.

En total tuvieron que cerrarse nada menos que 14 centros educativos y hubo que atender a no menos de 1000 afectados.



Aparentemente esta sería la epidemia más simpática y divertida que ha podido invadir a grupo humano alguno, sin embargo, los médicos que tuvieron que atender a los afectados no opinaron igual. Según estos especialistas, los ataques de risa no eran continuos sino que duraban unos minutos y estaban acompañados de llantos dada su magnitud. Pasado un rato descansaban y, acto seguido, volvían a convulsionarse histéricamente. Entre los síntomas derivados hubo dolor, desmayos, problemas para respirar e, incluso, erupciones cutáneas, entre otros tantos problemas.

Me gustaría poder hablar de las causas de esta extrañísima epidemia pero hasta la fecha no hay conclusiones firmes. Como mucho se ha podido especular con que se tratara de un episodio de Histeria colectiva, es decir, un proceso en el que una población experimenta los mismos síntomas que sus prójimos por mero mimetismo. Aún así, durante mucho tiempo se pensó que la población de Tanganica podría haber sido víctima de algún tipo de experimento con psicofármacos o algún tipo de droga como el LSD. No obstante, los resultados de los análisis de sangre enviados a Europa para dilucidar este caso no arrojaron absolutamente ninguna luz al respecto.

La epidemia de risa de Tanganica queda, por tanto, como uno de los episodios de Histeria colectiva más extraños de la Historia.

jueves, marzo 02, 2017

El barco fantasma alemán encontrado en Filipinas


Era Marzo del año 2016 y en las aguas de la ciudad de Barobo, ciudad del sur de Filipinas, los pescadores y marineros se encontrarían con un hallazgo espeluznante. A primera vista se veía algo en el agua, unos restos flotando a la deriva que bien podrían ser basura, sin embargo, al acercarse a los mismos, era evidente que se trataba de los restos de una embarcación. Era un barco de recreo, en concreto un velero de 12 metros de nombre Sayo con las velas rotas.

Inmediatamente, autoridades policiales y los medios de prensa se personaron en el lugar para lo que presumiblemente era la prueba de un naufragio. El barco a la deriva, que en el momento de su hallazgo fue encontrado semihundido, fue remolcado hasta Barobo para así dar comienzo a las pesquisas policiales. Cuando este ya se encontraba cerca de la costa el nivel del agua dentro del velero había aumentado llegando a las rodillas de quien se encontraba dentro. Caminando por el interior de la maltrecha embarcación, la policía no solo no encontraría a ningún náufrago desnutrido o enfermo pidiendo ayuda sino todo lo contrario.



Esta fotografía que estás viendo es la del dueño y único tripulante del velero. 

Su nombre era Manfred Fritz Bajorat, ex vendedor de seguros alemán de 59 años en el momento de su muerte, padre de una hija y recientemente enviudado. Su esposa, fallecida de cáncer fue el más que probable motivo de que se encerrara cada vez más en si mismo hasta comenzar un viaje por el mundo en su propio barco.


Con el barco repleto de latas de conservas, un equipo de radio bastante sofisticado, dinero y un álbum de fotos familiar, este hombre parecía haber emprendido una huida por el ancho océano sin rumbo fijo.

No se sabe a ciencia cierta de qué murió ni qué le ocurrió exactamente a la embarcación. Lo único que se sabe es que fue visto por última vez en Mallorca en 2009 y que podía haber estado muerto en esa posición durante dos o tres años.

Lo único que sabemos es que el extraño tripulante nos dejó una cuanto menos inquietante imagen de su cuerpo extrañamente bien momificado.


miércoles, febrero 15, 2017

Jesse Pomeroy, el sádico infantil


Hay quienes piensan que los asesinos en serie se hacen, otros que nacen, pero en muchos de estos criminales es absolutamente imposible saber donde surge su lado más putrefacto.

Jesse Pomeroy nació el 29 de Noviembre de 1859 en el Estado de Massachusetts, EEUU. Su madre, Ruth Pomeroy, era una sufrida mujer que protegía celosamente a sus hijos en extremo. Su padre, Thomas J. Pomeroy, era, sin embargo, un despreciable sádico y alcohólico que descargaba su ira sobre Jesse y su hermano, dos años mayor que él. En el entorno familiar era muy común que su padre los llevara a una cabaña en la que los desnudaba, abusaba de ellos y los apaleaba furiosamente hasta que por fin se sentía saciado.


Muy probablemente este tipo de episodios generaron en el pequeño Jesse un carácter ajeno a todo tipo de empatía y una enfermiza atracción sexual por el dolor ajeno.

Entre 1871 y 1872 Jesse Pomeroy comenzaría su actividad. La primera de sus víctimas fue William Paine, un niño de cuatro años al que atrajo hacia una cabaña donde fue colgado por las manos y golpeado hasta dejarle el cuerpo completamente herido.

Su siguiente víctima, Tracy Hayden, de siete años, fue atado y torturado hasta que quedó con varios dientes rotos, heridas por todo el cuerpo y fuertes amoratamientos faciales.

Durante todo este tiempo la policía estuvo a la búsqueda del sádico que perpetraba esta clase de actos, sin embargo, la mayoría de las veces persiguieron pistas falsas debido a descripciones muy confusas dadas por los niños torturados.

En ambos casos las víctimas quedaron con vida aunque con grabes secuelas psicológicas. Por si fuera poco, las retorcidas andanzas de este individuo comenzaron a tornarse cada vez más sofisticadas. Robert Maier, de ocho años, fue la primera víctima que sufrió de un abuso físico en el que mezclaba la religión con fuertes desviaciones sexuales. Fue así que la víctima fue desnudada y golpeada brutalmente con una vara mientras era obligada a maldecir. Entre los lamentos desesperados de Maier, su agresor se masturbaba frenéticamente.


El cerco comienza a estrecharse, las denuncias se acumulan y los rasgos del perturbado empiezan a detallarse cada vez más. Su madre Ruth sospecha que el niño sádico del que habla todo el mundo podría ser su hijo, al que como dije, protegía en extremo. Fue por esta razón que decidió mudarse con sus hijos al sur de Boston, lejos de los lugares que el joven criminal frecuentaba. Para ese momento ya habían carteles con su retrato y una recompensa de 500$ para quien ayudara a las autoridades a dar con él.

Las atrocidades seguían su escalada. Es entonces cuando el pequeño George Pratt fue desnudado, atado fuertemente con una correa y atravesado varias veces con una larga aguja que Pomeroy llevaba consigo. Al pequeño, incluso, le intentó atravesar un ojo con dicha aguja, cosa que no logró al encogerse en posición fetal. Hacto seguido, Pratt recibió un fuerte mordisco de su agresor, tras lo cual, este huyó.

Las víctimas seguían en aumento y las armas comenzaban a ser más peligrosas. Así pues de las agujas pasó a las navajas y a intentos de mutilación genital, agua salada sobre heridas y puñaladas. Y lo que es más extravagante, Pomeroy empezaba a obligar a sus víctimas a entonar oraciones religiosas llenas de obscenidades mientras se masturbaba escuchándolas.

Finalmente una de sus víctimas logra reconocer a Pomeroy cuando este pasa cerca de la comisaría donde le tomaban declaración. Inmediatamente es arrestado y tras declararse inocente queda en el calabozo hasta que se derrumba y acaba confesando. Es declarado culpable y encerrado en régimen de aislamiento hasta su mayoría de edad.

Viendo al reo más como un paciente psiquiátrico que como a un criminal, le fue conmutada la pena dos años más tarde, teniendo él tan solo 14 años de edad. La única condición fue la de que estuviera bien vigilado por su hermano mayor y por su madre. Estos ya habían conseguido un trabajo estable, Ruth, su madre, regentaba un modesto negocio de costura y su hermano mayor como vendedor de periódicos.

Menos de un mes después de su liberación una niña de 10 años, Katie Curran, apareció por la puerta del negocio materno preguntando por un cuaderno de notas. La incauta familia de Pomeroy que confiaba excesivamente en Jesse, le había dejado solo en el local.

Ahí estaban ellos dos cara a cara, una indefensa niña que no era capaz de imaginar con qué clase de ser estaba hablando, y una bestia para la cual ahora mismo sobran presentaciones. Muy probablemente se hizo un silencio muy denso cuando Katie preguntó inocentemente a Jesse, un silencio roto cuando este le replicó diciendole que sí, que tenía el cuaderno en el sótano y que le acompañara a por él.

Ambos bajaron en silencio las escaleras, ella delante, y Jesse detrás. Es de sospechar que por un momento Katie tuvo que notar que algo grave estaba por suceder, sin embargo fue en un rápido instante cuando brazo de Pomeroy la inmobilizó mientras con el otro la degollaba brutalmente. Su cadaver quedó en el suelo en un charco de sangre. Sangre cuyas salpicaduras Jesse se limpió con la frialdad con la que alguien se limpia unas manchas de café. Cuando la familia de nuestro inquietante protagonista volvió se lo encontraron tranquilo, como si nada hubiera ocurrido.

Poco después, un niño de cuatro años, Horace Millen, fue engatusado por Jesse Pomeroy con la promesa de unos pasteles. Tras pasar por una pastelería Horace caminó por una zona pantanosa en compañía del que creía que era su nuevo amigo.

El pobre niño habría sido cosido a puñaladas por todo el torax y, también, con particular ensañamiento, en el escroto y en un ojo. Pocos días después su cuerpo sería encontrado por unos niños que jugaban a la pelota por aquel lugar.

Nada más tuvo constancia la policía fueron directos a casa de Jesse Pomeroy a detenerlo. El interrogatorio no fue muy complicado, pues el niño se derrumbó y confesó haber sido el asesino de Horace, motivo por el cual fue condenado.

Esta detención originó que los clientes dejaran de acudir a la tienda de su madre, por lo que este cerró. Solo hay que imaginar la cara de terror cuando, tiempo después, al reformar el local, unos operarios se encontraron con el cuerpo de la pequeña Katie Curran. Sí, el cadaver no fue movido por nadie desde que calló al suelo tiempo atras, y tan avanzado era su estado de descomposición que practicamente nada pudo determinar el forense sobre su muerte y posibles torturas.

El juicio fue polémico, la Corte Suprema del Estado de Massachusetts determinó que la condena debía ser a morir por la horca. Sin embargo, ningún gobernador se atrevía a firmarla por las consecuencias políticas que le podría traer siendo el condenado tan joven.


Finalmente, Jesse Pomeroy fue condenado a cadena perpétua completamente aislado de la población reclusa. En 1929 fue sacado de ahí y llevado a cumplir con el resto de su condena en un hospicio de la policía.

Jesse Pomeroy murió el 29 de septiembre de 1932 entre enfermedades que lo postraron en una indigna agonía. Jamás, durante todo su cautiverio, mostró signo alguno de arrepentimiento.

jueves, diciembre 01, 2016

Drapetomanía, la enfermedad de los esclavos libres

Para todos es sabido que la ciencia tiene siempre la última palabra. Esto es así porque, a diferencia de la religión, esta se actualiza constantemente admitiendo sus errores cuando estos chocan con la realidad o simplemente por ser producto de los prejuicios y la estupidez de quienes formulan sus teorías.


Samuel A. Cartwright fue un médico de los EEUU que desarrolló sus teorías durante la primera mitad del siglo XIX, es decir, en la época en la que la nación americana se debatía entre la esclavitud de los negros y el abolicionismo.

Por aquellos tiempos era muy común enterarse de que algún esclavo había huído de una u otra plantación, algo que, como era de esperar, se daría cada vez con más frecuencia a medida que diversos estados iban aboliendo la trata de seres humanos. Debido a que la mentalidad esclavista así lo había inculcado, todos o una gran mayoría de personas de la élite anglosajona entendían que los negros no eran prisioneros sino directamente objetos. Esta idea estaba tan enraizada en la sociedad que incluso era algo normal entre personas de la comunidad científica del momento, y a Samuel A. Cartwright le tocó ser el ejemplo más claro.

Fue por esta razón que Cartwright entendió que el fenómeno de los esclavos que huían de las plantaciones no era un producto de su voluntad de ser libres sino una simple enfermedad. La Drapetomanía, que en griego quiere decir locura del fugitivo, fue clasificada como la única causa de las huídas de esclavos. Para que nos hagamos a la idea de con qué tranqulidad se argumentó esta falsa enfermedad tenemos los escritos del propio Cartwright en el tratado Enfermedades y peculiaridades de la raza negra:

Si el hombre blanco trata de oponerse a la voluntad de Dios, intentando hacer del negro algo más que un ser sumiso con la rodilla hincada (lo que el Todopoderoso declaró que debía ser) intentando elevarlo al mismo nivel que él; o si abusa del poder que Dios le ha dado sobre otro hombre siendo cruel o castigándolo presa de la ira, o descuidando su protección frente a los abusos arbitrarios de los demás sirvientes y todos los demás, o negándole las necesidades y comodidades comunes de la vida, el negro se escapará; pero si [el propietario] mantiene [a su esclavo] en la posición que hemos aprendido por las Escrituras que debe ocupar, esto es, en posición de sumisión; y si su dueño o capataz es bondadoso y misericordioso al escucharle, aunque sin condescendencia, y al mismo tiempo le suministra sus necesidades físicas y lo protege de los abusos, el negro queda cautivado y no puede escapar.


Un tipo muy sano según Cartwright


Es desconocida para nuestras autoridades médicas, aunque nuestros hacendados y capataces conocen bien su síntoma diagnóstico, el absentismo del trabajo [...] Para observar esta enfermedad, que hasta hoy en día no ha sido clasificada en la larga lista de males a los que está sometido el hombre, se hace necesario un nuevo término que la describa. En la mayoría de los casos, la causa que induce al negro a evadirse del servicio es tanto una enfermedad de la mente como otras especies de alienación mental, y mucho más curable por regla general. Con las ventajas de un consejo médico adecuado, si se sigue estrictamente, este comportamiento problemático de escaparse que presentan muchos negros puede prevenirse por completo, aunque los esclavos se hallen en las fronteras de un estado libre, a un tiro de piedra de los abolicionistas.


Un enfermo necesitado de ayuda según Cartwright


Si son tratados con amabilidad, bien alimentados y vestidos, con suficiente leña para mantener ardiendo toda la noche un pequeño fuego--separados por familias, cada familia teniendo su propia casa--no permitiéndoles correr de noche para visitar a sus vecinos, recibir visitas o beber licores embriagantes, sin hacerlos trabajar en exceso ni exponerlos demasiado a la intemperie, ellos son fácilmente controlados--más que otros pueblos en el mundo. Si cualquiera o varios de ellos, en cualquier momento, están inclinados a levantar sus cabezas al mismo nivel que su dueño, o capataz, la humanidad y su propio bien precisan que sean castigados hasta que caigan en el estado de sumisión que les fue destinado ocupar. Ellos solamente deben ser mantenidos en ese estado, y tratados como niños para prevenir y curarlos de la fuga.

Por si alguien se lo había preguntado, este estudio jue ampliamente difundido sobretodo en el sur de los EEUU, aunque no faltaron tampoco quienes se rieron abiertamente de semejante estupidez.

miércoles, noviembre 30, 2016

Escatomancia, la técnica de adivinación más asquerosa del mundo

De todas las extrañezas surgidas en el oscurantista mundo de los adivinos, astrólogos y demás, la escatomancia es quizás la disciplina más extraña. Por si alguien no había sospechado de qué trata, la escatomancia es, en pocas palabras, la adivinación del futuro por medio de los excrementos.


Dado que los señoritos de Google se han vuelto tan finos me veo obligado a usar esta inofensiva imagen para que os hagáis a la idea de esta práctica din que peligre mi blog.

Si por alguna razón habías pensado que esto se trataba de algún tipo de turbio culto satánico o de alguna parafilia enfermiza, te aclaro que no tiene nada que ver.


En el antiguo Egipto faraónico era, de hecho, una práctica muy común el intento de adivinación del porvenir por medio de las heces fecales. Utilizando a escarabajos peloteros, esos insectos que amasan bolas de fecales con el fin de atraer a las hembras de su especie, los escatomantes analizaban la forma y el tamaño de dichas bolas con fines adivinatorios.


Este hombre, de quien solo se han facilitado las señas SS Singh, es el más moderno exponente de esta técnica. Ha sido dado a conocer al mundo por medio del programa de televisión estadounidense Journey To Planet Sanity, una especie de serie documental en la que entrevistan a brujos, obsesionados de los OVNIs, etc en clave de humor.

Sin embargo, y aunque el obsetivo del programa sea hacer reír, los insólitos personajes que en este aparecen son absolutamente reales.


Tan reales, insisto, como el pedazo de excremento humano que S.S. Singh analiza olfativamente en esta foto.